viernes, 12 de junio de 2020

Anclados en la vieja normalidad


Y duro que te pego con la nueva normalidad. Se nos llena la boca con esta expresión. En el fondo es que somos unos "bocachanclas", que diría mi abuela. En cuanto oímos un término nuevo, allá que lo repetimos hasta la saciedad, hasta que la R.A.E. o la Fundeu BBVA lo acepten como medianamente correcto, aunque sea a regañadientes; y luego, manido de tanto uso, lo aparcaremos en el más absoluto de los olvidos. El habla, que diría Saussure. 

Pero claro, una cosa es decirlo y otra cosa es que lo dicho se haga realidad. Aquello de que de lo dicho al hecho va un buen trecho...

En los colegios de Educación Infantil y Primaria estamos -imagino que como en todos los sitios- en la etapa de transición de la vieja a la nueva normalidad -la transnormalidad, la llamo yo-. Pero aparte de que no hay alumnado ni profesorado en el centro -no sé si esto se encuadra en la vieja o en la nueva-, en cuestión de trámites administrativos y de personal no docente seguimos perteneciendo al pasado.

Y yo que creía que el coronavirus nos iba a traer procesos administrativos telemáticos, un administrativo presencial para resolver lo telemático, un par de conserjes en carne y hueso, que no virtuales, y otras bondades. Pues voy apañado: el virus se llevó al alumnado y al profesorado y también se llevó nuestras ilusiones de mejorar en personal no docente y en procesos administrativos.

A las pruebas me remito: desde el día 18 de mayo estamos los Equipos Directivos en los colegios para recoger las solicitudes de las distintas convocatorias que se han ido publicando y no hemos notado ni un solo cambio a como lo hacíamos el curso pasado, ni el anterior, ni el anterior del anterior, ni... y así hasta hace tanto que ya ni me acuerdo. Es decir, seguimos medio resolviéndole a Educación Secundaria el proceso de adscripción a la E.S.O., seguimos recogiendo en papel las solicitudes de admisión de alumnos-as nuevos en el centro, seguimos recogiendo las solicitudes de Aula Matinal, de Comedor Escolar, de Ayudas de Libros de Texto y Material Escolar, etc., etc. Con lo fácil que sería implementar un modulito en Rayuela para que las familias hicieran parte de estos procesos desde casa. Pues no, tiene que ser en papel. Y ahora también con mascarilla y distancia de seguridad, por si fuera poco, y mucho gel hidroalcohólico, para que el asunto, además de desinfectado, nos entre suave, como untado en vaselina.

Y lo malo no es que sigamos recogiendo papel, que también es malo, sino que somos los mismos los que lo seguimos recogiendo: los tres miembros del Equipo Directivo de los colegios. En Secundaria no: en Secundaria tienen su personal especializado en recogida de documentos y ni el coronavirus ni la nueva normalidad se lo ha quitado. Ahí siguen, con sus conserjes, administrativos, educadores sociales, informáticos, orientadores a tiempo completo... Nada, que la nueva normalidad será para otra cosa, pero no para cambiar la inercia del pasado.

Ya sé que cansino soy un rato y que me jubilaré sin ver cómo se dota de personal de administración y servicios a los colegios públicos, pero no me diréis que no lo intento. Allá donde voy, allá que suelto la retahíla. Pero como creo que tengo razón, ahí sigo, dale que te pego. A ver qué sex appeal tienen los de Secundaria que no tengamos nosotros para disponer de ese dechado de medios humanos y nosotros nada. Por no tener, aquí en Badajoz nos han vuelto a quitar a nuestros conserjes de principio de curso y nos han puesto a dos limpiadoras de la empresa de limpieza para que hagan un poco de todo, como en botica.

Y mira que repito que no hay que contratar a nadie más, que con redistribuir lo existente nos conformamos. Que no hay trabajo en los institutos para tanto personal no docente. Que no me lo creo. Que es injusto tantas diferencias entre Etapas Educativas y que no haya nadie que mueva un dedo por acortarlas. Que estamos cansados de ser la hermana pobre de la educación pública. Que ya está bien. ¿A ninguno de nuestros jefes o jefas le da un poco de pudor ver la intensa carga administrativa que sufrimos en los colegios públicos? 

Y en esta época del año es cuando más lo sufrimos, máxime cuando nuestra administración educativa no tiene piedad de nosotros y nos solapa varias convocatorias multitudinarias sin temblarle el pulso: allá las lleváis, resolvedlas como podáis. Ni siquiera un poco de coordinación entre servicios para que no coincidan en el tiempo. Ni eso.

Y me voy a creer yo lo de la nueva normalidad. Ya mismo. Ya tenemos otra vez las terrazas y las secretarías de los colegios públicos llenas de gente. Pues aquí seguimos, anclados en la vieja normalidad para estos menesteres. A ver cuándo pasamos de fase. 

7 comentarios:

  1. Razón, te sobra. Realidad, no esperes nada.

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  2. El que no llora...

    No sé cómo no ven la realidad, ni antigua ni nueva normalidad, hay que ver la realidad y siguen mirando para otro lado.

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  3. Razón no te falta en tu escrito, ánimo que esta normalidad no te robe tu energía, que es mucha.
    Ánimo y adelante, cuidado con tantos papeles

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  4. Que pena, de verdad, pero, ¿nadie de arriba lo ve?

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  5. Pues eso,que ahí que seguir diciéndolo, a ver si alguna vez se animan.

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  6. Manolo, repitamoslo en el Plan de contingencia.
    Es un servicio esencial.

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