domingo, 24 de mayo de 2020

A lomos de una vida


En estos tiempos de vaivenes y tensiones sociales, de zancadillas políticas, de políticos sin altura de miras, de bandazos de opinión, de ondear de banderas apropiadas, de ruido de cacerolas interesadas, de odio al fin y al cabo... En estos tiempos de pandemia, de la España vaciada y de la España dividida -o de intento de dividirla-, creo que las mejores vacunas contra este virus social que nos corroe son la solidaridad y la generosidad, dos características que nos hacen un poco más humanos.

Es curiosa la vida: cuando más unidos deberíamos estar para luchar contra este tsunami que se nos ha echado encima, independientemente de quien ostente el gobierno, más divididos estamos. Es nuestro sino. 

La mejor forma de ejercer la solidaridad en este momento es observando las medidas de seguridad que se nos proponen para evitar contagiar y ser contagiados. La generosidad es un estilo de vida en el que uno entrega a los demás un poco de lo que tiene -y no tiene por qué ser algo físico ni de valor-. Es también una actitud que conlleva el respeto de las ideas ajenas, aunque disten mucho de las tuyas, evitando caer en maximalismos y totalitarismos.

Y de ambas cosas hay dar ejemplo con la práctica, no vale solo la palabra. Hoy quiero ser generoso con vosotros por haberos hecho perder el tiempo con la lectura de mis artículos durante todo el confinamiento: os voy a regalar la primera novela que escribí, dedicada a mi abuelo, que me inició en el camino de las letras. Haciendo clic en la imagen de la portada del libro os lo podéis descargar en formato PDF y luego pasarla a vuestros libros electrónicos. Espero que la disfrutéis.


https://drive.google.com/file/d/1IymtocR5mAoMnI1kanFeVAcnLOR4dwbD/view?usp=sharing






5 comentarios:

  1. Que pasada Manolo, gracias por tu aportación tan generosa

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  2. Muchas virtudes engrandecen a una persona y la generosidad es una de ellas. Gracias.

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  3. Yo, que ando estos días, "un poco bastante " descreída respecto a la solidaridad en particular y a la especie humana en general y comienzo a pensar que todo acto de solidaridad público no es más que otro "perfomance" ( los aplausos de las 8 se acabaron cuando comenzaron los paseos), tengo que reconocer que aún conservo la capacidad de asombro ante la sensatez que destilan escritos como los tuyos, tal vez porque dicha virtud es ya "de facto" una rareza, al igual que un acto como el de regalarnos tu primera novela, me endulza el mal sabor de boca habitual. Gracias, Manolo.

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  4. ...espectacular retrato de la historia rural de aquella época que no debemos olvidar para no repetir... gracias por el regalo, Manolo...

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