martes, 5 de mayo de 2026

Prioridad nacional

 


Si soy sincero, estoy deseando que se empiece a aplicar esto de la prioridad nacional en nuestro país. Y más concretamente este verano. No sé cómo a alguien no se le había ocurrido antes. Si es que esta idea facilita mucho las cosas. Por poner varios ejemplos de andar por casa: 

1.- Llamas al hotel ese al que vas todos los años y la recepcionista te dice que para este verano está todo completo desde octubre y tú vas y le dices que aplique la prioridad nacional y ponga de patitas en la calle a algunos ingleses, alemanes, suecos u holandeses, que tú vas primero con tu churri y todos tus cuñados, que para eso eres español. ¡La cara que se les va a quedar a los payos cuando los llamen para cancelarles sus reservas!

2.- Y en la misma playa, cuando llegues a las doce de la mañana cargado con las hamacas y la sombrilla y esté todo ocupado y te dirijas al guiri de turno que se ha levantado a las siete para coger turno: "Pisha, national priority. Ya estás tardando en dejar sitio a uno de raza ibérica. A tomar por culo foreigners, coño, los españoles primero". Pero y luego en el chiringuito, cuando vayas a tomarte las cañas a las dos en punto y esté toda la barra ocupada de alemanes con sus jarras de cerveza y les sueltes: "Nationale Priorität" (que para esto de putear al extranjero sí que aprendemos idiomas) y te tengan que dejar la barra libre. Es que no tiene precio esto. Pero ya puestos a putear, yo me espero en el chiringuito a que al guiri de turno le entren ganas de mear o de cagar y, cuando lleve un rato en la cola y le toque entrar en el baño, llegue yo por detrás y le diga que primero cago yo y que él, si quiere, que se jiñe encima. Me voy a descojonar.

3.- Y en el médico no te digo, cuando lleve el francés de turno esperando dos horas por un sarpullío que le ha salido por todo el cuerpo por no ponerse crema solar y, de los nervios ya por no querer rascarse, cuando ya le toca entrar en la consulta, llegue yo y le diga: "Préférence nationale, gabacho de los cojones, ya te puedes rascar todo lo que quieras, que me voy a tirar media hora en la consulta con este padrastro que me ha salido en el dedo meñique de la mano izquierda". La cara del francés cagándose en todos mis muertos, pero sin poder alzarme la voz porque me ampara la ley...

4.- Si es que este año hasta me voy a ir a veranear a Marbella, aunque me cueste un riñón, con tal de ver la cara del Mohamed ese multimillonario que llega con todo su séquito a comprar a una de esas joyerías para ricachones y yo esté esperando aparcado con mi Seat Ibiza justo en frente de la joyería, me baje del coche y le diga al joyero: "الأولوية الوطنية" (que de árabe yo, ni jota, pero que esto de la prioridad nacional me lo he aprendido para la ocasión) y el joyero con los ojos como platos encogiéndose de hombros y yo le diga: "que te lo traduzca el Mohamed este o alguno de su comparsa, pero que yo entro primero en la joyería; solo a mirar, eso sí, pero entro primero".

Si es que no hay nada como putear al que viene de fuera, aunque venga a gastarse los cuartos, me da igual, pero eso de poner nuestro cojones encima de la mesa y decir eso de "nosotros, primero", no tiene precio.

Ya te digo cómo me gusta esto no solo de sentirme importante, sino de ser importante en mi país, coño, que ya era hora. Y sobre todo lo de putear al coñotonto del guiri de turno, con las caras esas de bacalao mareao que tienen... Si es que esto se tenía que haber implantado mucho antes. ¡Ya te digo!

¡Ah, que me dice un amigo que esto no funciona así! Que esto de la prioridad es para otra cosa. Pues no lo entiendo, con las ilusiones que yo me había hecho… ¿Y entonces, para qué coño es?

viernes, 3 de octubre de 2025

La escuela: cronología de un engaño



A poco más de un año vista de la jubilación, hago memoria, analizo la evolución de la escuela a lo largo de los últimos treinta y cinco años y me doy cuenta de la gran cantidad de mentiras que nos han vendido entre unos y otros.

Las primeras mentiras vinieron de la mano de la LOGSE, como fue la adscripción al primer ciclo de la E.S.O., donde unos maestros pudieron y otros no adscribirse a ese ciclo de esa etapa educativa que pasaba a impartirse en los institutos. Ahora bien, a los que no pudimos, bien que nos obligaron a impartirla, estuviésemos adscritos o no, durante los cuatro o cinco años que el alumnado de ese primer ciclo tardó en irse de los colegios. Y lo más grave no fue eso, sino que nos vendieron el asunto como que era para mejorar la formación de esos alumnos en unas instalaciones mejores y con un profesorado más cualificado: una gran mentira, pues en los centros concertados bien que han permanecido en las mismas instalaciones y con el mismo profesorado  hasta el día de hoy en detrimento de la matriculación en la enseñanza pública, pues ya se sabe que las familias prefieren mantener a sus hijos en el mismo colegio desde que empiezan Infantil hasta que se van a la Universidad, por lo que muchas, especialmente en las ciudades, optaron y siguen optando por la concertada para no cambiar a sus hijos de centro en una edad tan delicada como la de los doce años. Un roto a la enseñanza pública por parte de quienes se suponían que la defendían.

La siguiente gran mentira fue la incorporación del alumnado de tres años a los colegios, los cuales iban a ser atendidos por T.E.Is. o A.T.Es. -ahora no recuerdo bien- para acompañarlos al baño, cambiarlos cuando no controlaran esfínteres y para ayudar a los docentes a introducirlos en el mundo escolar: todavía los estamos esperando; las maestras y maestros de Educación Infantil se los comieron con patatas sin más ayudas que sus dos manos, su ingenio y muchas dosis de paciencia.

La LOGSE se cebó especialmente con la Educación Infantil y Primaria en cuanto a incumplimientos se refiere. Recordemos la dotación progresiva de auxiliares administrativos a los centros, que quedó en dotar solo a los de mayor número de alumnos y, al poco, cuando el auxiliar de turno se trasladaba por concurso de traslados, la plaza se amortizaba y no se volvía a dotar, por lo que la situación a día de hoy es tan lamentable que solo un escaso 1%-2% de los colegios de nuestra región dispone de la figura de un auxiliar de administración y servicios. Eso sí, en los I.E.S. e I.E.S.O. la dotación estable de auxiliares administrativos nunca faltó, se vayan o vengan por concurso de traslados.

Otra mentira, que después de unos años de implantación se corrigió, fue la del sistema de calificaciones que se implantó en Educación Primaria vía LOGSE: trabajaran lo que trabajaran los alumnos, Progresaban Adecuadamente y, aquellos que no trabajaran lo suficiente, Necesitaban Mejorar, así en general. Eso sí, en la E.S.O. se mantuvieron los Insuficientes, Suficientes, Bien... ¿Por qué esa diferencia? Psicólogos y Pedagogos tenían la ley y el MEC de aquellos entonces...

Y vuelta a apretar las tuercas a los colegios y a sus equipos directivos: con el fin de favorecer la conciliación laboral y familiar de las familias, además del comedor escolar, se implantaron las aulas matinales, donde las familias dejan a sus hijos-as antes de ir al trabajo. La gestión de estos dos servicios -por supuesto, solo en los colegios; en los institutos el alumnado no necesita ya que le den de comer ni ser acogido antes de la hora de inicio de las clases- a las espaldas de los equipos directivos, por el mismo complemento en el sueldo. Y ya os digo yo que no son fácil de gestionar ambos servicios. En definitiva, un engaño más.

Pero este último engaño lleva aparejado otra gran mentira detrás: la concepción de que es la escuela la que debe asumir la conciliación de la vida laboral y familiar a bajo coste y bajo la responsabilidad de los maestros y maestras, que deben estar atentos a quién viene del aula matinal, quién va al comedor, quién falta al comedor un día para comunicarlo a las encargadas del mismo... Una bicoca para las familias, que por unos 150 € mensuales dejan colocados a sus hijos de 8:00 de la mañana a 18:00 horas de la tarde, pues tras el comedor enganchan con las AA.FF.CC. Eso sí, siempre bajo la responsabilidad de terceros, a los cuales se les exige la integridad, la educación y el bienestar emocional de cada uno de los críos. No estoy en contra de la conciliación, faltaría más, pero no que esta recaiga sobre los maestros como actualmente sucede.

Llegamos al nuevo engaño: Rayuela. Antes de las plataformas educativas, la comunicación con las familias era vis a vis o mediante notas escritas en las agendas o libretas, siempre en horario laboral. Como mucho, se usaba el teléfono para comunicar alguna incidencia importante. Con la llegada de Rayuela, que se nos vendió como una revolución tecnológica, el profesorado quedó a disposición de las familias prácticamente las veinticuatro horas del día, pues estas lo mismo te ponen un mensaje a las 7:00 de la mañana que a las 2:00 de la madrugada. Y claro, el docente, que pica, contesta a cualquier hora los mensajes recibidos, pues cómo no va a asumir un lunes a las 12:00 de la noche la petición de una madre de que deje salir a su hijo al día siguiente a media mañana para ir al médico... Aumento encubierto de la jornada laboral vía Internet. Tal ha sido el abuso, que las distintas Consejerías de Educación ha elaborado Instrucciones recientemente para garantizar el derecho a la desconexión digital de los docentes: eso sí, veinte años después.

La progresiva dotación de ordenadores a los centros fue otro gran engaño, especialmente en Primaria: allá lleváis los ordenadores y también su instalación, mantenimiento, reparaciones, etc. Una carga más por el mismo salario. Y, como tontos, volvimos a caer en la trampa y a echarle horas al tema. Eso sí, mientras en Secundaria se dotó de un administrador informático a cada instituto, en Primaria dependemos de uno que se ubica en el Centro de Profesores de referencia y que atiende la friolera de 60, 70 o 100 centros a la vez, en función de la demarcación de cada Centro de Profesores.

¿Y lo de las ayudas de libros de texto y material escolar? Eso es para mear y no echar ni gota. Ayudas sociales tienen numerosos cuerpos de funcionarios del estado, pero en ninguno de ellos las solicitudes se presentan en el centro de trabajo ni se resuelven ni gestionan en el mismo. Las ayudas van a parar en forma de ingreso a las cuentas corrientes de los que tienen derecho a ellas. En Educación no; en Educación los colegios reciben las solicitudes de las familias, las procesan y gestionan los bancos de libros, haciendo los lotes correspondientes cada curso para cada alumno becado. Y, por supuesto, sufriendo las quejas de las familias por el deterioro progresivo de los libros usados, como si fueran los maestros los que los usan. La idea, muy bonita, pero que la gestione una empresa privada o personal de la Consejería, que los maestros no estamos para eso. Un engaño más, y van...

En Extremadura, por tener que gestionar, tuvimos que gestionar en los centros hasta los casos de COVID, comunicarlos a Salud Pública, comunicar las citas a cada clase para hacerse los test, comunicar el confinamiento de las clases... En otras comunidades, de parte de estas cosas se hicieron cargo los centros de salud. Aquí no, aquí nos volvieron a engañar como a chinos. Por engañarnos, nos engañan hasta con el sueldo, el más bajo de toda España; y aquí andamos, que si nos ponemos, que si no nos ponemos en huelga para que nos lo suban.

Los últimos engaños son los proyectos educativos que se han ido implantando paulatinamente en los centros: RadioEdu, Librarium, Aula del Futuro, Foro Nativos Digitales... Por favor, seamos claros: estos proyectos lo único que favorecen es conseguir una comisión de servicios a cuenta de los mismos para que el docente de turno no tenga que irse al quinto pino, que es donde tiene su destino definitivo. La mitad de esos proyectos es pura filfa y todo el mundo lo sabe perfectamente. Si hasta a mí me han dado créditos  de formación sin haberme enterado de que estaba inscrito en uno de esos proyectos y, por supuesto, sin haber movido un solo dedo por el mismo.

Ahora bien, el mayor engaño al que yo considero que nos han sometido es hacernos creer que la escuela podía y debía ser el eje vertebrador de la educación del alumnado. Esta creencia ha calado tanto en la sociedad que gran parte de las familias ha declinado la educación de sus hijos en los maestros, sin imponerles ningún tipo de normas, sin transmitirles ningún tipo de valores ni de principios en casa. Eso sí: "usted me educa al niño, pero como yo le diga que me lo tiene que educar, que para eso he leído yo mucho en las redes sociales sobre el tema y soy su madre/padre". Siempre he defendido que la escuela está para enseñar y también para colaborar con las familias en la educación de sus hijos, reforzando lo que se transmite en casa. De ahí a dejar en manos de los maestros, como se está haciendo, el peso de la educación del alumnado, va un abismo. ¿Cómo va un maestro a poder educar durante cinco horas al día a nada más y nada menos que a veinticinco criaturitas vírgenes en términos de normas y disciplina si sus padres no son capaces de educar a uno solo -o dos, como mucho- en diez o doce horas diarias que se supone que deben pasar con sus hijos cuando estos salen del colegio? Es, simplemente, de locos pensar que pueda funcionar, pues esto viene de la mano del garantismo a ultranza de los derechos del menor, que hagan lo que hagan tienen una protección tanto social como burocrática -especialmente burocrática- de tente y no te menees. Y no digo yo que no deban tenerla, pero el problema es que los derechos del menor a veces agreden a los derechos de los docentes, que ven, inermes, como su dignidad es pisoteada por la violencia verbal, cuando no física, de un grupo de impúberes sin civilizar. De esto saben más que nosotros los de los países nórdicos, esos que tan buenos resultados sacan en PISA. Preguntado una vez un responsable educativo sueco al respecto, le oí responder: "Obtenemos tan buenos resultados porque nos dedicamos a enseñar Matemáticas y Lengua, entre otras cosas; la educación viene dada de casa". Pues eso.

¿Y no será que todo parte de otro gran engaño?: haber puesto al alumno en el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje. Digo yo que bien está que sea el centro de su proceso de aprendizaje, pero el centro de su enseñanza será el profesorado, ¿o no? Pero vamos, que igual se nos ha ido un poco la mano con lo de ponerlo en el centro de su enseñanza-aprendizaje e igual lo hemos puesto en el centro del universo, dados sus melindres, exigencias, falta de respeto y demás circunstancias consuetudinarias que acontecen en el aula.

Pues eso, que nos siguen engañando y parece que nos gusta: igual somos masoquistas.

domingo, 17 de agosto de 2025

Politica fremit









"¡Cuán gritan esos malditos!  

  ¡Pero mal rayo me parta

   si en concluyendo la carta

   no pagan caros sus gritos!". 


Rugen en manada, impulsados por una suerte de mecanismo automático que les deben instalar al acceder al cargo. Es un rugido estentóreo, ya rutinario, en un intento de marcar estúpidamente el territorio y atraer acólitos enardecidos por la arenga vociferante. La reflexión no existe, solo el impulso irracional de rugir por encima del contrario. A veces, pero muy pocas, se deja entrever un sesgo de raciocinio incipiente, que es aplastado de inmediato por considerarse una debilidad. Las más, prevalece solo el veneno escupido con rabia sobre el contrincante. No hay descanso: la manada debe marcar el territorio para evitar que los intrusos le ganen el combate de rugidos.

Hubo un tiempo en que el bien común se tuvo en cuenta y los rugidos se atenuaban para dar paso a la conversación de cara al consenso. Hoy ya no: lo común es secundario y prima la conservación de lo particularmente provechoso para la perpetuación de lo propio, aunque el discurso de hoy sea la antítesis del de mañana: da igual, el objetivo es echarle el aliento en la nuca al enemigo y, si puede ser de manera escandalosa, mejor. Y para ello, hay vía libre del jefe de la manada para tergiversar, mentir, difamar, odiar, insultar, inventar y toda una suerte de contravalores opuestos a la moderación que supuestamente se pretende, pero que solo es una pose.

El rugido es tan ensordecedor que nos impide inferir la causa que lo provoca: unas veces es la corrupción; otras, la responsabilidad de la intervención en los desastres naturales y, las más de ellas, la banalidad más tosca, chabacana e inane que nos podamos imaginar, como la avería de un tren en medio de un campo de cereales, cuando no se nombra para mal al familiar de turno y se quedan tan panchos. Todo ello, individualmente o en forma de lista, induce indefectiblemente al vulgar rugido, sabedores de que su volumen se verá aumentado exponencialmente por la alcahuetería de las redes asociales.

Hartos de ruido, de veneno, de pamplinas varias, de mucha inacción y de personajes que creen que representar a la ciudadanía es escribir unos cuantos mensajes ocurrentes en las mencionadas redes, ¿qué se podría hacer para poner sordina a los rugidos? -nos preguntamos muchos. La respuesta no es individual, sino colectiva, y ahí radica el problema: los rugidos nos han hecho perder la capacidad de unir voluntades para hacer frente común. Los rugidos son contagiosos hasta el punto de que hemos comenzado a rugirnos los unos a los otros sin sentido y sin saber por qué -o quizá sí lo sepamos-, en una suerte de comportamiento autodestructivo que amenaza con la extinción de nuestro raciocinio, que quizá sea el propósito de los rugientes para perpetuarse como élite.

La afonía mediática sería una solución, para la cual se necesitaría un contagio colectivo poco probable. Porque en ausencia de ruido, nuestras mentes quizás volvieran a intentar siquiera poner en funcionamiento el oxidado mecanismo de la reflexión serena en pos del bien común. Mientras tanto, esperemos que nuestro maltrecho estoicismo aguante como pueda este politica fremit que, alimentada por la imbecilidad de nuestras seseras, que actúa como combustible, calcina el país más aún que los incendios.

miércoles, 30 de julio de 2025

La climatización de los colegios


Bajan revueltas las aguas en lo tocante a las ayudas para la climatización de los edificios escolares en nuestra región. La Consejería de Educación ha sacado una línea de ayudas a los efectos, de las cuales han quedado desiertas un 70%: de los 30 millones de euros puestos a disposición de los ayuntamientos, apenas 10 han sido solicitados. Unos aducen incapacidad económica para asumir el 20% restante que exige la convocatoria para recibir la ayuda, que sería del 80% del presupuesto total presentado para cada colegio; otros alegan falta de tiempo para elaborar un proyecto tan técnico como el que se exige y otros, simplemente, o no se han enterado o no quieren solicitarlas porque no entran dentro de sus prioridades. Sea como fuere, lo cierto es que solo 74 colegios de la región se van a beneficiar de una mejora en sus instalaciones de cara a mitigar el calor -sobre todo- y el frío.

No hay que ser un lince para preguntarse por qué solo 74 colegios van a recibir estas ayudas y el resto no. La respuesta está en la titularidad de los colegios públicos, propiedad de los ayuntamientos, los cuales tienen, además, la responsabilidad de su conservación, mantenimiento y vigilancia, así como del suministro de luz, agua y de su limpieza.

La mejora de la climatización de los colegios entraría dentro de esa conservación y mantenimiento; por eso no puede hacerla directamente la Consejería de Educación, sino que, para ello, saca la convocatoria de ayudas para que sean los consistorios los que opten a ellas. Y ahí radica el problema, pues depende de la sensibilidad, la solvencia económica, la eficacia y algunas variables más del ayuntamiento de turno el que unos colegios puedan o no puedan mejorar su climatización.

La titularidad municipal de las escuelas públicas ya se contemplaba, si nos retrotraemos en el tiempo, en el Plan General de Instrucción Pública del Duque de Rivas de 1836; la Ley Moyano -Ley de Instrucción Pública, de 1857- también establecía esta propiedad municipal de los colegios, que queda consolidada tanto en la Ley Orgánica del Derecho a la Educación (LODE), de 1985, como en la Ley de Bases de Régimen Local, también de 1985, y sus reformas posteriores.

Esta propiedad municipal y sus efectos reales en los centros educativos ha supuesto desde siempre una inequidad entre ellos, especialmente entre colegios de pueblos distintos: unos colegios están mejor mantenidos; otros, mejor vigilados; unos tienen conserjes y otros no; unos están perfectamente pintados y otros están que se caen a pedazos... Y todo en función del buen o mal hacer de la corporación municipal de turno.

Esta discrecionalidad municipal choca con lo que ocurre en los institutos de Enseñanza Secundaria, a los cuales, las mismas leyes anteriormente citadas les otorgan su titularidad a las comunidades autónomas, cuando no al Estado, titularidad que garantiza un tratamiento más o menos uniforme para todos ellos en asuntos de índole general, como es el caso. ¿Por qué esta diferencia legislativa en cuanto a titularidad y otros menesteres organizativos? Aparte de por haber sido así tradicionalmente, yo lo tengo claro, pero dejo que cada cual saque sus propias conclusiones al respecto. Una pista: siempre hubo clases. 

Pero estábamos hablando de ayudas a la mejora de la climatización de los centros y cómo un montón de colegios se han quedado con la miel en los labios por la decisión municipal de no participar de las mismas -la Consejería promete una segunda convocatoria para gastar el dinero que si no debe devolver a Europa, supongo-. Y yo me pregunto: ¿por qué el alumnado de los centros que no han sido beneficiarios de ayudas tienen que sufrir la canina veraniega por causa de sus gobernantes municipales? ¿No sería mejor que esas ayudas las repartiese la Consejería entre todos los centros de su jurisdicción con arreglo a unos criterios consensuados con todos los agentes involucrados en el sector educativo? Pero ello no es posible si los centros no son de su titularidad. Lo mismo ocurrió en la ciudad de Badajoz hace unos años -y algunas veces más- en que al Ayuntamiento no le dio la real gana de acogerse a las ayudas de la Junta de Extremadura para contratar conserjes para los colegios -por cierto, les salían gratis y no había tanta complejidad técnica en la elaboración de los proyectos como ahora dicen que hay con la climatización-. Y por ese motivo, por decisión municipal, los colegios de Badajoz siguen sin tener un conserje que abra y cierre sus puertas, cuando en otros pueblos y ciudades no solo tienen uno, sino dos.

Como el asunto del calor en los colegios está de moda debido al cambio climático, la sociedad está muy sensibilizada con este tema y puede no llegar a entender por qué esos municipios no han optado a unas ayudas que pueden mejorar la vida escolar del alumnado. Familias, sindicatos y grupos políticos en la oposición pueden pedir incluso -ya lo han hecho en la ciudad de Badajoz- la cabeza del concejal o del alcalde de turno por haberse dejado pasar esa convocatoria. Pero, digo yo, ¿no sería hora de ir dándole una vuelta a la modificación  a nivel nacional de las leyes que otorgan titularidad municipal a los edificios de colegios públicos para que pasaran a propiedad de las comunidades autónomas como lo son los institutos y fuera la Consejería de Educación de turno la que decidiera sobre mantenimiento, vigilancia, conservación, conserjes, climatización...? Por lo menos se evitarían las luchas políticas entre Consejería y ayuntamientos -sobre todo cuando son de distinto signo político- en asuntos concernientes a los edificios escolares, que es ahí, en esas luchas vergonzantes, donde radican la mayoría de las veces los problemas y son el germen del deterioro de los edificios educativos. Porque son ya muchas las ocasiones en que observamos que la dependencia de los colegios de los municipios no siempre es para bien.

Para pensarlo...

lunes, 16 de junio de 2025

Sin ética no hay paraíso

 


Estábamos en ello, construyendo nuestro particular paraíso: la sociedad del bienestar lo llamábamos por estos pagos europeos. Un paraíso cimentado en la democracia, la pluralidad, el respeto, la inclusión, la solidaridad y otras utopías a las que siempre es bueno aspirar para luego quedarse a mitad de camino, que a buen seguro será un gran avance. En ello estábamos cuando pusimos la obra en manos de los arquitectos equivocados. Al principio fueron pocos, aunque gritones; y ya se sabe que muchas veces es al que más grita al que se le da la razón, aunque no la tenga. Decían que no había cemento para hacer la mezcla para la construcción. Faltaba cemento, decían, y no habían ni contado los sacos. Y sin nadie contarlos, muchos abrazaron su discurso y los pseudoarquitectos aprovecharon para construir lo suyo: un muro de intolerancia, de homofobia y de desigualdad. Para eso sí había cemento. Y la culpa no fue de ellos: fue nuestra por no contar los sacos y decidir si tenían o no razón.

El paraíso se esfuma y, en el horizonte, negros nubarrones anuncian tormenta, pues parte de los buenos arquitectos han ido sucumbiendo y han perdido los planos iniciales. O los han perdido o los han modificado de manera consciente, que de todo hay. Porque perder se puede perder todo, y hasta se puede buscar lo perdido si hay interés en encontrarlo; pero cuando se pierde la ética, que es lo más importante, entonces sí que todo está perdido porque ya no nos encontramos ni a nosotros mismos.

Esto es tan viejo como el mundo. Aristóteles, en su Ética a Nicómaco, ya lo relataba. La ética... Esa gran desconocida hoy en día. Porque, ¿qué nos puede aportar una cosa tan intangible como la ética? Una cosa con la que no se puede comerciar, con la que no nos podemos enriquecer, una cosa que ni se ve... Si supieran algunos que lo aporta todo... No hay más que echar un vistazo al mundo actual: sin ética no hay más que destrucción, hambruna, sufrimiento y odio, mucho odio, que es la antesala del caos.

Necesitamos nuevos arquitectos que retomen los planos del paraíso y que acallen con su ejemplo y su trabajo las voces disonantes de la maldad. No será fácil encontrarlos, y no porque no los haya, sino porque ninguno querrá someterse al escarnio público al que será sometido por la jauría vociferante. Solo cuando esa jauría vea que la salida propuesta no lleva a ningún sitio, cuando sientan en sus carnes que lo prometido no era tal, quizá vuelvan la cabeza buscando otra solución más humana.

Sin tetas no hay paraíso, rezaba el título de la serie emitida por Telecinco allá por 2008.

Sin ética, tampoco.

lunes, 5 de mayo de 2025

El cónclave según San Mangarto

 

San Pedro estaba ya esperándolo a las puertas del cielo, jugueteando con las llaves entre sus manos, cuando el Papa Bergoglio apareció ante él.

-Hola, ¿qué hacés vos por aquí? -bromeó el guardián celestial.

-Dejáte de pavadas, Pedro, y abríme esa puerta, que vengo cansado y quiero sentir la paz celestial.

-No te enfades, Mario, que aquí tendrás todo el tiempo del mundo para descansar. Pero no tengas tanta prisa, hombre, que estamos haciendo una porra para adivinar el resultado del cónclave y nadie mejor que tú para orientarme en mi apuesta sobre quién será tu sucesor.

-No seás boludo, Pedro, ¿a qué pendejo le va a interesar saber sobre los triviales asuntos terrenales pudiendo disfrutar de la perfección eterna?

-Ya veo que vienes con una idea equivocada de este concepto espacio-temporal en el que vas a residir "in aeternum". Aquí, en realidad, no pasa nunca nada, pues vivimos en una felicidad permanente y aprovechamos cualquier novedad de la Tierra para hacer nuestras conjeturas, siempre, claro está, bajo la observancia del eterno Creador, que relaja un poco las costumbres sabedor de nuestra ascendencia humana, proclive a chismes, crítica y tonterías varias.

-No jodás, Pedro, que vengo huyendo, harto del quilombo que he dejado allá montado, y vos me decís que los de aquí no hacés otra cosa que mirar para abajo para vuestro entretenimiento.

-Lo has descrito a la perfección, Mario. Y ya verás cómo, en menos que canta un gallo, no me negarás tres veces, sino que me darás la razón. Bueno, ¿qué?, ¿me cuentas un poco tus impresiones?

-¿Impresiones de qué, Pedro?

-¿De qué va a ser? ¡De la quiniela!

-¿De qué quiniela me hablás?

-De la quiniela de los papables, Mario. De sobre quién piensas que caerá el marrón del pontificado.

-¡Y yo qué sé, Pedro! ¡Bastante tengo yo con lo mío! Tener que cambiar la idea que uno tenía del cielo no me va a ser fácil...

-Para eso estoy yo aquí, a sus puertas, para  iluminarte y que te vayas haciendo a la nueva idea que debes tener de este sitio...

-Bueno, dale, acabemos rápido, que me quiero tomá el palo. ¿Qué querés saber?

-Todo.

-¿Cómo que todo, che? ¿Qué es todo? Esto no me repinta nada bien, ¿eh?

-Bueno, es que dicho así de golpe, te puede parecer mucho, así que te lo pregunto por capítulos. Yo te pregunto por los candidatos y tú haces un pequeño comentario de cada uno de ellos.

-Andá, dale, pero no pienso levantá la perdiz más de la cuenta, que si todo lo de allí se sabe acá, también ocurrirá lo mismo al contrario, y no quiero yo influí en el resultado ni tirá manteca al techo contando lo que no debo.

-Ya vamos estando de acuerdo, ¿ves? Por ejemplo, Pierbattista Pizzaballa.

-Volá de acá, ese no tiene edad para el oficio. 59 años. Es un pibe. ¡Menuda tortura! Si con tan solo doce años he acabado más quemado que una fumata negra, imaginá treinta años de papado: acabaría rogándole al mismísimo Satanás que lo sacase del Vaticano. Vos no sabés la de intrigas que hay allá... Además, con ese nombre de comida rápida... Pizzaballa. No, ese no me cuadra.

-Entonces, ¿los menores de 70 años quedan descartados?

-Por mí, descartálos. Son demasiado jóvenes para tamaña responsabilidad.

-Pero el filipino suena con mucha fuerza y solo tiene 67 años.

-Vos me pedís opinión, yo os la doy. Pero yo solo he sido Papa, no adivinador. No digás luego que fue por mi culpa que perdiste esa quiniela.

-Entonces el negro, descartado...

-No te llegá el agua al tanque, Pedro. El negro no llega a 70 y ya sabés la profecía... No querrás que se acabe de repente el mundo y se nos llene esto de gente... 

-¿Algún español?

-¡Ni de broma! No saben manejá la luz; ¿no te enteraste del apagón y del bochinche que allá se formó? Este es un oficio donde las tinieblas no son bienvenidas...

-Nos quedan los americanos...

-¡Querrás decir los estadounidenses! Esos chamuyan demasiado y están agarrados a la mosca. Pero en realidad son de madera. Por mí, que pase ese cáliz. 

-Jorge Mario, pero entonces nos hemos quedado sin candidatos y no has apuntado ni a uno solo como favorito.

-Pedro, el elegido no lo elijo yo, ni siquiera los cardenales que se creen que lo eligen. El elegido es elegido por fuerzas ocultas que entran al cónclave por no se sabe dónde. Como para hacer quinielas...

-Pero eso entonces es un sindiós...

-Calláte, por Dios, no nombres al maligno y usá la llave que me da acceso a la vida eterna.

-¿Esta llave? ¡Ah, no! Esta la tengo como recuerdo de como se hacía antes. Esto ya no funciona así. Ahora es con clave.

-Ni en pedo, Pedro. Ni en pedo paso yo por otro cónclave. A mí nadie me bardea. Me las piro de queruza a otra parte. Chao. ¿A qué boludo se le ocurriría suprimir el limbo, con lo bien que allí se estaría ahora?

-No has entendido, no quería decir cónclave, quería decir...

Pero Bergoglio ya no lo escuchaba. Había puesto rumbo al metaverso.

miércoles, 30 de abril de 2025

Apagón educativo

 

Además del apagón eléctrico del día 28 de abril, se produjo otro apagón que afectó a un servicio público: la educación. La Junta de Extremadura solicitó el nivel 3 de emergencia y ello conllevó la suspensión de las clases.

El nivel 3 de emergencias queda regulado en la Ley 17/2015, de 9 de julio, del Sistema Nacional de Protección Civil, aprobada bajo el gobierno de Mariano Rajoy. Según el articulado de dicha ley “corresponderá la declaración de interés nacional al titular del Ministerio del Interior, bien por propia iniciativa o a instancia de las comunidades autónomas o de los delegados del Gobierno”. En este caso fue nuestra comunidad autónoma la que lo solicitó. Agrega la normativa que, “declarada la emergencia de interés nacional, el titular del Ministerio del Interior asumirá su dirección (de las comunidades autónomas)” y que "las funciones del Estado comprenderán la ordenación y coordinación de las actuaciones y la gestión de todos los recursos estatales, autonómicos y locales del ámbito territorial afectado”. La declaración de emergencia se publica en el B.O.E. del día 29 de abril, pero en ella se especifica que "la presente declaración de interés nacional surtirá efectos desde el momento en que se acuerda", es decir, tiene efectos desde el día 28 de abril.

No se entiende, pues, que habiendo la Junta de Extremadura solicitado la declaración de emergencia de nivel 3 para que sea el gobierno central quien se haga cargo de la gestión de nuestra comunidad, la Consejería de Educación emita una resolución que suspende la actividad lectiva durante la jornada del día 29 de abril, día en que, declarada dicha emergencia, ni la Junta de Extremadura, ni por ende, su Consejería de Educación, tendrían competencias en materia educativa ni de otra índole.

Pero menos se entiende aún que, en la tarde del día 29 de abril, la misma Consejería de Educación, transitoriamente sin competencias en materia educativa debido a la declaración del mencionado estado de emergencia, publique una nueva resolución, firmada a mano, en la que ordena reanudar las clases esa misma tarde. Ya no vamos a entrar en la chapuza de que dicha resolución llega a los centros a media tarde y que dejaba poco margen ya a los que tenemos horario de tarde para avisar al alumnado del asunto, al  cual se le había comunicado previamente que no habría clases en todo el día, así como tampoco vamos a entrar en los mensajes por Rayuela recibidos esa misma tarde desde distintos servicios sin identificarse la persona que los enviaba...

Pero todavía menos se entiende que el día 30 de abril, la Presidenta de la Junta de Extremadura, junto a la Presidenta de Madrid, declare que no piensa solicitar al gobierno central el cese del nivel 3 de emergencia (sí piden este cese el resto de comunidades autónomas que lo habían previamente solicitado y así se publica en B.O.E.). Entonces, si no se piensa solicitar el cese del nivel 3 de emergencia, que alguien me explique qué hace la Consejería de Educación, que transitoriamente no tiene competencias en materia educativa, firmando resoluciones en dicha materia. Un despropósito total desde mi punto de vista.

Este apagón educativo, al parecer, fue tan solo de carácter lectivo, pues los centros debían permanecer abiertos para acoger al alumnado cuyas familias  considerasen oportuno llevarlos a los centros para la conciliación familiar y laboral. Pero es que resulta que la finalidad de los centros en horario escolar (en horario extraescolar es otro cantar) es eminentemente lectiva, que no asistencial, ya que en ninguna legislación está recogido que los docentes tengamos que prestar servicios de cuidados a los menores cuando no hay actividad lectiva. En definitiva, docentes para todo y un nuevo despropósito.

Sin un Estatuto Docente que tipifique claramente nuestras funciones -se entiende perfectamente las reticencias para firmarlo-, está claro que la Administración Educativa nos utiliza como cajón de sastre a su gusto, sin que ningún sindicato del sector levante la voz para hacer frente a lo que no es más que un claro abuso de poder, máxime cuando ni siquiera se tienen, transitoriamente, las competencias en materia educativa por haber solicitado el nivel 3 de emergencia nacional y no pensar solicitar su cese hasta que la situación se normalice.

Una pena que se nos trate así y que nos dejemos tratar de esta manera. Porque cuando se nos trata así, a los docentes se nos apagan las ganas... educativas.

Prioridad nacional

  Si soy sincero, estoy deseando que se empiece a aplicar esto de la prioridad nacional en nuestro país. Y más concretamente este verano. No...