viernes, 3 de octubre de 2025

La escuela: cronología de un engaño



A poco más de un año vista de la jubilación, hago memoria, analizo la evolución de la escuela a lo largo de los últimos treinta y cinco años y me doy cuenta de la gran cantidad de mentiras que nos han vendido entre unos y otros.

Las primeras mentiras vinieron de la mano de la LOGSE, como fue la adscripción al primer ciclo de la E.S.O., donde unos maestros pudieron y otros no adscribirse a ese ciclo de esa etapa educativa que pasaba a impartirse en los institutos. Ahora bien, a los que no pudimos, bien que nos obligaron a impartirla, estuviésemos adscritos o no, durante los cuatro o cinco años que el alumnado de ese primer ciclo tardó en irse de los colegios. Y lo más grave no fue eso, sino que nos vendieron el asunto como que era para mejorar la formación de esos alumnos en unas instalaciones mejores y con un profesorado más cualificado: una gran mentira, pues en los centros concertados bien que han permanecido en las mismas instalaciones y con el mismo profesorado  hasta el día de hoy en detrimento de la matriculación en la enseñanza pública, pues ya se sabe que las familias prefieren mantener a sus hijos en el mismo colegio desde que empiezan Infantil hasta que se van a la Universidad, por lo que muchas, especialmente en las ciudades, optaron y siguen optando por la concertada para no cambiar a sus hijos de centro en una edad tan delicada como la de los doce años. Un roto a la enseñanza pública por parte de quienes se suponían que la defendían.

La siguiente gran mentira fue la incorporación del alumnado de tres años a los colegios, los cuales iban a ser atendidos por T.E.Is. o A.T.Es. -ahora no recuerdo bien- para acompañarlos al baño, cambiarlos cuando no controlaran esfínteres y para ayudar a los docentes a introducirlos en el mundo escolar: todavía los estamos esperando; las maestras y maestros de Educación Infantil se los comieron con patatas sin más ayudas que sus dos manos, su ingenio y muchas dosis de paciencia.

La LOGSE se cebó especialmente con la Educación Infantil y Primaria en cuanto a incumplimientos se refiere. Recordemos la dotación progresiva de auxiliares administrativos a los centros, que quedó en dotar solo a los de mayor número de alumnos y, al poco, cuando el auxiliar de turno se trasladaba por concurso de traslados, la plaza se amortizaba y no se volvía a dotar, por lo que la situación a día de hoy es tan lamentable que solo un escaso 1%-2% de los colegios de nuestra región dispone de la figura de un auxiliar de administración y servicios. Eso sí, en los I.E.S. e I.E.S.O. la dotación estable de auxiliares administrativos nunca faltó, se vayan o vengan por concurso de traslados.

Otra mentira, que después de unos años de implantación se corrigió, fue la del sistema de calificaciones que se implantó en Educación Primaria vía LOGSE: trabajaran lo que trabajaran los alumnos, Progresaban Adecuadamente y, aquellos que no trabajaran lo suficiente, Necesitaban Mejorar, así en general. Eso sí, en la E.S.O. se mantuvieron los Insuficientes, Suficientes, Bien... ¿Por qué esa diferencia? Psicólogos y Pedagogos tenían la ley y el MEC de aquellos entonces...

Y vuelta a apretar las tuercas a los colegios y a sus equipos directivos: con el fin de favorecer la conciliación laboral y familiar de las familias, además del comedor escolar, se implantaron las aulas matinales, donde las familias dejan a sus hijos-as antes de ir al trabajo. La gestión de estos dos servicios -por supuesto, solo en los colegios; en los institutos el alumnado no necesita ya que le den de comer ni ser acogido antes de la hora de inicio de las clases- a las espaldas de los equipos directivos, por el mismo complemento en el sueldo. Y ya os digo yo que no son fácil de gestionar ambos servicios. En definitiva, un engaño más.

Pero este último engaño lleva aparejado otra gran mentira detrás: la concepción de que es la escuela la que debe asumir la conciliación de la vida laboral y familiar a bajo coste y bajo la responsabilidad de los maestros y maestras, que deben estar atentos a quién viene del aula matinal, quién va al comedor, quién falta al comedor un día para comunicarlo a las encargadas del mismo... Una bicoca para las familias, que por unos 150 € mensuales dejan colocados a sus hijos de 8:00 de la mañana a 18:00 horas de la tarde, pues tras el comedor enganchan con las AA.FF.CC. Eso sí, siempre bajo la responsabilidad de terceros, a los cuales se les exige la integridad, la educación y el bienestar emocional de cada uno de los críos. No estoy en contra de la conciliación, faltaría más, pero no que esta recaiga sobre los maestros como actualmente sucede.

Llegamos al nuevo engaño: Rayuela. Antes de las plataformas educativas, la comunicación con las familias era vis a vis o mediante notas escritas en las agendas o libretas, siempre en horario laboral. Como mucho, se usaba el teléfono para comunicar alguna incidencia importante. Con la llegada de Rayuela, que se nos vendió como una revolución tecnológica, el profesorado quedó a disposición de las familias prácticamente las veinticuatro horas del día, pues estas lo mismo te ponen un mensaje a las 7:00 de la mañana que a las 2:00 de la madrugada. Y claro, el docente, que pica, contesta a cualquier hora los mensajes recibidos, pues cómo no va a asumir un lunes a las 12:00 de la noche la petición de una madre de que deje salir a su hijo al día siguiente a media mañana para ir al médico... Aumento encubierto de la jornada laboral vía Internet. Tal ha sido el abuso, que las distintas Consejerías de Educación ha elaborado Instrucciones recientemente para garantizar el derecho a la desconexión digital de los docentes: eso sí, veinte años después.

La progresiva dotación de ordenadores a los centros fue otro gran engaño, especialmente en Primaria: allá lleváis los ordenadores y también su instalación, mantenimiento, reparaciones, etc. Una carga más por el mismo salario. Y, como tontos, volvimos a caer en la trampa y a echarle horas al tema. Eso sí, mientras en Secundaria se dotó de un administrador informático a cada instituto, en Primaria dependemos de uno que se ubica en el Centro de Profesores de referencia y que atiende la friolera de 60, 70 o 100 centros a la vez, en función de la demarcación de cada Centro de Profesores.

¿Y lo de las ayudas de libros de texto y material escolar? Eso es para mear y no echar ni gota. Ayudas sociales tienen numerosos cuerpos de funcionarios del estado, pero en ninguno de ellos las solicitudes se presentan en el centro de trabajo ni se resuelven ni gestionan en el mismo. Las ayudas van a parar en forma de ingreso a las cuentas corrientes de los que tienen derecho a ellas. En Educación no; en Educación los colegios reciben las solicitudes de las familias, las procesan y gestionan los bancos de libros, haciendo los lotes correspondientes cada curso para cada alumno becado. Y, por supuesto, sufriendo las quejas de las familias por el deterioro progresivo de los libros usados, como si fueran los maestros los que los usan. La idea, muy bonita, pero que la gestione una empresa privada o personal de la Consejería, que los maestros no estamos para eso. Un engaño más, y van...

En Extremadura, por tener que gestionar, tuvimos que gestionar en los centros hasta los casos de COVID, comunicarlos a Salud Pública, comunicar las citas a cada clase para hacerse los test, comunicar el confinamiento de las clases... En otras comunidades, de parte de estas cosas se hicieron cargo los centros de salud. Aquí no, aquí nos volvieron a engañar como a chinos. Por engañarnos, nos engañan hasta con el sueldo, el más bajo de toda España; y aquí andamos, que si nos ponemos, que si no nos ponemos en huelga para que nos lo suban.

Los últimos engaños son los proyectos educativos que se han ido implantando paulatinamente en los centros: RadioEdu, Librarium, Aula del Futuro, Foro Nativos Digitales... Por favor, seamos claros: estos proyectos lo único que favorecen es conseguir una comisión de servicios a cuenta de los mismos para que el docente de turno no tenga que irse al quinto pino, que es donde tiene su destino definitivo. La mitad de esos proyectos es pura filfa y todo el mundo lo sabe perfectamente. Si hasta a mí me han dado créditos  de formación sin haberme enterado de que estaba inscrito en uno de esos proyectos y, por supuesto, sin haber movido un solo dedo por el mismo.

Ahora bien, el mayor engaño al que yo considero que nos han sometido es hacernos creer que la escuela podía y debía ser el eje vertebrador de la educación del alumnado. Esta creencia ha calado tanto en la sociedad que gran parte de las familias ha declinado la educación de sus hijos en los maestros, sin imponerles ningún tipo de normas, sin transmitirles ningún tipo de valores ni de principios en casa. Eso sí: "usted me educa al niño, pero como yo le diga que me lo tiene que educar, que para eso he leído yo mucho en las redes sociales sobre el tema y soy su madre/padre". Siempre he defendido que la escuela está para enseñar y también para colaborar con las familias en la educación de sus hijos, reforzando lo que se transmite en casa. De ahí a dejar en manos de los maestros, como se está haciendo, el peso de la educación del alumnado, va un abismo. ¿Cómo va un maestro a poder educar durante cinco horas al día a nada más y nada menos que a veinticinco criaturitas vírgenes en términos de normas y disciplina si sus padres no son capaces de educar a uno solo -o dos, como mucho- en diez o doce horas diarias que se supone que deben pasar con sus hijos cuando estos salen del colegio? Es, simplemente, de locos pensar que pueda funcionar, pues esto viene de la mano del garantismo a ultranza de los derechos del menor, que hagan lo que hagan tienen una protección tanto social como burocrática -especialmente burocrática- de tente y no te menees. Y no digo yo que no deban tenerla, pero el problema es que los derechos del menor a veces agreden a los derechos de los docentes, que ven, inermes, como su dignidad es pisoteada por la violencia verbal, cuando no física, de un grupo de impúberes sin civilizar. De esto saben más que nosotros los de los países nórdicos, esos que tan buenos resultados sacan en PISA. Preguntado una vez un responsable educativo sueco al respecto, le oí responder: "Obtenemos tan buenos resultados porque nos dedicamos a enseñar Matemáticas y Lengua, entre otras cosas; la educación viene dada de casa". Pues eso.

¿Y no será que todo parte de otro gran engaño?: haber puesto al alumno en el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje. Digo yo que bien está que sea el centro de su proceso de aprendizaje, pero el centro de su enseñanza será el profesorado, ¿o no? Pero vamos, que igual se nos ha ido un poco la mano con lo de ponerlo en el centro de su enseñanza-aprendizaje e igual lo hemos puesto en el centro del universo, dados sus melindres, exigencias, falta de respeto y demás circunstancias consuetudinarias que acontecen en el aula.

Pues eso, que nos siguen engañando y parece que nos gusta: igual somos masoquistas.

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