viernes, 22 de mayo de 2020

Objetivo: septiembre

Como director de un colegio de Educación Infantil y Primaria de 700 alumnos ando bastante preocupado por la reincorporación a clase en septiembre. Y no ya por la organización en sí, que también, sino por las medidas que nuestras autoridades educativas vayan a intentar imponernos a base de Instrucciones y Resoluciones sin saber si son o no son posibles de llevar a cabo. Me temo que estamos en una guerra con dos frentes: por un lado está el dichoso COVID19 y, por otro, la viabilidad de las decisiones y medidas que se adopten para que el alumnado vuelva a clase. Creo que urge un diálogo con todas las partes implicadas en esta "vuelta al cole" tan especial; pero también creo que en ese diálogo quienes más pueden aportar son aquellas personas que están al pie del cañón y saben qué es viable y qué no es viable  para conjugar esta mezcla tan explosiva que puede llegar a ser el combinar niños y virus en la escuela. Y el guión de ese diálogo no puede venir impuesto desde arriba: hay que irlo desarrollando entre todos.

Mucho se oye hablar de distancias de seguridad, de higiene de manos y utensilios, de alternar por turnos clases presenciales  y clases a distancia, etc. Pero, en la práctica, ¿esto cómo se lleva a cabo? Si tenemos en cuenta que las plantillas funcionales de los centros ya están rematadas para el próximo curso y no se observa ningún tipo de refuerzo en materia de personal docente -más bien al contrario, ciertos recortes- eso nos lleva a pensar que habrá que adoptar las medidas que se nos indiquen con los mismos recursos -o menos- que teníamos cuando se decretó el primer estado de alarma. Si esto es así -que lo será-, y contando tan solo con la figura de un conserje para un edificio por el que transitan a diario más de 800 personas, un breve análisis de cuatro puntos de un día a día en un colegio de Educación Infantil y Primaria nos arrojará el siguiente resultado:

1.- Distancia de seguridad. Si se pretende que los niños guarden una distancia de seguridad mientras acceden al centro, una de dos: o hay que entrar media hora antes -quiénes se ocupan de ello-, o el acceso se demorará como una media hora de la hora habitual de entrada. Eso, sin contar los problemas de circulación en los aledaños, que generará un colapso durante la mencionada media hora, si no más. Si, además, se pretende que se guarde esa distancia en las filas que se forman para acceder a las clases, habrá que sumar otros buenos veinte minutos de retraso al comienzo de las clases.

Dentro de las aulas no hay espacio físico para que veinticinco alumnos-as guarden la distancia de seguridad recomendada. Y mucho menos en Educación Infantil, donde los pupitres son los típicos hexagonales, rectangulares o redondos, compartidos, sin poderlos individualizar. El guardar la distancia de seguridad se complica tanto en el patio de recreo -un maestro por cada treinta alumnos, a ver cómo se consigue-, como en el comedor, donde además el alumnado tendrá que quitarse la mascarilla para comer. Si se hacen turnos tanto para recreos como para comedor, ¿dónde dan clases los maestros de Educación Física?, ¿quiénes vigilan todos esos turnos que se pretenden?, ¿a qué hora come el último turno?, ¿quién desinfecta mesas y sillas entre turno y turno?

Si la distancia de seguridad se pretende conseguir con la disminución del número de alumnos por aula, ¿cómo, dónde, cuándo y quiénes atienden a los del turno que no les toca ese día asistir a su clase presencial?

2.- Higienización de las clases. ¿Cuánto personal y cuántas horas se necesitarían a diario para higienizar a fondo una clase -aunque fuera con disminución de alumnado- para que estuviera perfectamente desinfectada al día siguiente? ¿Se va a contratar a dicho personal durante el número de horas necesarias para tal cometido? Eso sin hablar de la desinfección diaria de baños -¿tras cada uso?-, biblioteca -esa es otra- y aulas de informática, donde el uso de ratones y teclados será una fuente de contagio seguro. ¿Y si la clase es de Educación Infantil, con su juguetería, fichas, ceras, plastilina, etc., todo compartido? Sin contar conque en Educación Infantil y Primaria la limpieza de los colegios depende del Ayuntamiento de turno, que hará o no hará lo que la autoridad educativa ordene en una Instrucción.

3.- Clases online. No sé si se pretende que el mismo maestro-a que da clases durante cinco horas en horario de mañana, atienda también telemáticamente a otro grupo de alumnos que no ha ido a clase ese día en horario de tarde. Además, para las clases online se necesita la necesaria colaboración de las familias, cuyos cónyuges mucho me temo que habrán sido llamados a trabajar para esa fecha. ¿Cómo se concilia ese asunto? Sin hablar de las familias sin dispositivos, los llamados "desconectados". ¿Prevé la administración educativa alguna ayuda para ellos?

4.- Geles hidroalcohólicos y jabones en los baños. La pregunta es muy simple: ¿quién repone a lo largo del día tales productos en las múltiples aulas y aseos que existen en un colegio mediano o grande? ¿Y quién se encarga de comprobar que el niño o la niña se lava efectivamente las manos en repetidas ocasiones a lo largo de la mañana? ¿Cuánto tiempo de clase se pierde en ello?

Porque hacer normas e instrucciones desde un despacho es relativamente fácil. El problema es llevarlas a cabo en la realidad. Una realidad -la de la Educación Infantil y Primaria- que ha visto cómo se la ningunea en cuestión de personal de administración y servicios. Mientras los niños más dependientes, más vulnerables y que más control exigen -especialmente ahora, con el coronavirus- están en los colegios, son los institutos los que gozan de dos, tres y hasta cuatro conserjes u ordenanzas. Mientras los servicios que garantizan la conciliación de la vida familiar y laboral de las familias (Aula Matinal, Comedor Escolar y Actividades Formativas Complementarias) están en los colegios -los institutos no tienen ninguno de estos servicios- el personal de administración que debería ayudar a gestionarlos no se encuentra en los colegios, sino en los institutos. Y mientras los directores nos desgañitamos pidiendo este tipo de recursos para nuestros centros, la administración hace oídos sordos al respecto, tildándonos a algunos de cansinos con la perorata. Pues ya llegó el virus, señores: ¿para cuándo una redistribución de los efectivos no docentes existentes? ¿O esperamos al próximo virus? Ya sé que esto es predicar en el desierto, pero por decirlo, que no quede.

Yo no lo veo. Debo ser o muy torpe o muy pesimista -o muy realista, a lo mejor-. Y lo peor de todo es que la autoridad educativa está perdiendo un tiempo valioso no llamándonos a exponer la realidad de nuestros centros ante el coronavirus y el regreso del alumnado en septiembre. Quizá no sepamos qué hay que hacer, pero sí sabemos lo que no se puede hacer, y esto también es importante aportarlo.

Y no hablemos ya de toma de temperatura antes de la entrada a clase, cuarentenas de los que se vayan poniendo enfermos -¿él solo? ¿su clase también? ¿el maestro de la clase? ¿el especialista de inglés de la clase que además entra en otras siete clases más?: muchos interrogantes sin respuesta.

Pues si no se puede, por imposible, ejecutar otras medidas que no sean el uso de la mascarilla y el lavado a menudo de manos con el gel hidroalcohólico, a mí sólo me quedan dos escenarios posibles: o el alumnado no se incorpora a clase en septiembre por temor al contagio y seguimos con las clases online -con más contras que pros, sobre todo a nivel familiar y de bienestar psicológico- o los niños vuelven como siempre, eso sí, con sus mascarillas y su geles hidroalcohólicos en la mochila. Y que sea lo que Dios quiera. Pero por favor, no nos hagan comulgar con ruedas de molino con instrucciones, contrainstrucciones, recontrainstrucciones y demás gaitas imposibles de ejecutar. Seamos realistas: tenemos los colegios que tenemos con el personal que tenemos. Y yo sigo sin ver ningún movimiento por parte de la autoridad educativa en el sentido de adelantarse a los acontecimientos. Esperemos que la vacuna esté disponible durante el verano -cosa harto improbable- porque si no... Y es que el objetivo está a la vuelta de la esquina. El objetivo es septiembre.




32 comentarios:

  1. Muy bueno, Manolo. Espero que todos estéis bien.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Mejor expresado imposible.
    El diálogo es la base para que todo esto funcione e, no se a que temen o como los altos cargos saben ahora tanto sin atender a los que están al pie del adelante cañón. Ánimo y adelante

    ResponderEliminar
  3. Muy bueno Manolo, habría que dialogando e ir acuando, toda la razón tienes Manolo.

    ResponderEliminar
  4. Esa es la realidad que hay en los colegios. Muy acertado, mucho.

    ResponderEliminar
  5. Muy bien escrito. Sobre todo por el hecho de que no cuentan con las opiniones y las experiencias de los equipos directivos para intentar organizar el curso que está por llegar...

    ResponderEliminar
  6. No te conozco Manolo, pero que bien expresado y cuanta verdad en lo que dices. Soy equipo directivo de un Centro de Adultos, y nos sentimos igual que vosotros, no existimos para la administración educativa general, solo para nuestro servicio de adultos, nadie nos pregunta qué posibilidades hay de organizar lo que proponen.

    ResponderEliminar
  7. Se puede decir más alto, pero no más claro. Los políticos organizan desde sus poltronas y sus presionas múltiples. La realidad les resulta inútil. Cuando ocurra el desaguisado, sobre todo si aparece en medios de comunicación, buscarán "cabeza de turco" en quien descargar sus irresponsabilidades, (el director del cole, por ejemplo). Y aquí paz y gloria. Ánimo. "Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio" - dice Serrat.
    E e

    ResponderEliminar
  8. Totalmente de acuerdo. El problema que tenemos los maestros es que no vamos todos al unísono defendiendo nuestros intereses laborales y nos conformamos con todo lo decidido por la administración educativa sin rechistar. Me parece impresentable que se den órdenes e instrucciones sin contar con los verdaderos artífices que son los maestros. Que ninguneen nuestra labor personas que nunca han pisado un aula y como autoridades impongan su criterio sin diálogo ni consenso alguno. Y que todo se haga precipitadamente, de forma embarullada e improvisada para salir del paso. Ni tampoco se cuente, en muchas ocasiones, con nuestros representantes sindicales. Por no hablar que a la hora de tomar cualquier decisión solo se piense en el interés exclusivo de la familia, sin importarles absolutamente la opinión del maestro. Y ya sabemos que la jodida política se traduce en votos y hay que buscar sillones confortables para realizarse. En este enturbiado país no se toman decisiones pensando en todas las partes. Se toman decisiones en favor del interés y la comodidad del político de turno. Por eso funciona tan mal. Sobre todo a nivel educativo. Por eso hay tanto chorizo suelto y advenedizo que solo piensa en sacar tajada para sí, caiga quien caiga. Un saludo Manolo por hablar claro. Y esto te lo dice un maestro jubilado que ha sufrido cáncer y que extrema todas las medidas para no contagiarse de coronavirus. Esposo también de una maestra que piensa que si su mujer se llega a contagiar en el colegio pone en riesgo su propia vida y la de su familia. Pero claro las familias de los maestros tampoco importan a nadie. Hay que oir estos días cosas que como los maestros trabajan desde casa están de vacaciones. Volver al tajo a los colegios como dice un mandamás. Ver para creer.

    ResponderEliminar
  9. Vamos a terminar este.... Y luego, crucemos los dedos.
    Un beso 😊

    ResponderEliminar
  10. Brillante exposición de la realidad, Manolo. Enhorabuena.

    ResponderEliminar
  11. Me encabta tu exposición compañero.
    Es bastante clara y por desgracia realista.
    Ya podrían ponerse a colaborar todos juntos y pensar en aumento de plantillas, reducción de horarios lectivos, a parte de ser una autoridad sanitaria la que gestionarse la compra de los materiales de seguridad para el personal docente y no docente de los centros como las mascarillas dichosas en vez de encargárselo dichas gestiones a los equipos directivos de los centros que pueden poner mucha voluntad, o no tanta, y meternos a los docentes en otro nuevo problema si no se cuenta con los materiales adecuados, reglados y necesarios....

    ResponderEliminar
  12. UN MOMENTO HISTÓRICO: Hay que abrir la mente para entenderlo.
    Uno de los principios fundamentales a tener en cuenta es que tenemos que salir de la GLOBALIZACIÓN. La globalización ha sido una TRACA, un FIESTA que ha facilitado esta intoxicación. Sin una globalización ni se hubieran pensado este lanzamiento viral.
    Por ende, habrá unos procedimientos de desarrollo endógeno.
    Cómo asimilarlo, poder disfrutarlo y cómo vivirlo mejor.
    Cómo hacer un cambio de Paradigma que nos haga enfrentar las cosas de otra manera, un cambio de poder mental.
    En estos tiempos hay mucha inteligencia artificial, sería importante que se hablara de Inteligencia Emocional y que fuéramos muy capaces de hacer una fusión entre lo más tecnológico, como podría ser la realidad virtual con la Empatía, y ser muy capaces de ver el mundo a través de los ojos de los demás, ver que se ha liado una tremenda, sin precedentes, pero  no cabe duda que es un cambio Cuántico de la humanidad hacia adelante y que en un tiempo vamos a ver las cosas muy enriquecidas.

    ResponderEliminar
  13. Eso te lo resuelven rápidamente los lumbreras de los inspectores, porque no creo que ellos no tengan ni puñetera idea, ¿verdad?.





    ¡Eso te lo resuelven los lumbreras de los inspectores!,porque no vamos a pensar que no tienen ni puñetera idea, ¿verdad?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los inspectores? Esos seres etéreos que solo oímos cuando nos piden papeles para antes de ayer y que escurren el bulto al mínimo problema? Alguien ha visto u oído alguno en todo este tiempo de confinamiento.
      Puede que en sus redes endógenas alguno haya bullido, pero no sale al exterior de la "nueva normalidad".

      Eliminar
  14. Muy bien, Manolo. Acertadas preguntas y sabias reflexiones. Esperemos que te lean y contacten con quienes realmente conocen la problemática y la viven día a día. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  15. Una magnífica exposición.Que debieran leer y tener en cuenta quienes toman decisiones desde sus despachos.

    ResponderEliminar
  16. Gracias por hacer explicito lo que todos pensamos.

    ResponderEliminar
  17. Bravo, bravísimo Manolo. Creo que todo director que haya pensando en la vuelta en septiembre con las indicaciones de las autoridades educativas ha pensado y llegado a la misma conclusión. Lo que mas me asusta es que siguen diciendo disparates y esto esta a la vuelta de la esquina. La paradoja es sin duda que mientras de actúa para hacer protocolos de apertura de bares en educación no se hace nada

    ResponderEliminar
  18. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  19. Cuánta razón hay en tus reflexiones, Manolo!!
    La vuelta al cole va a ser el gran reto de nuestra sociedad para esa "nueva normalidad".
    No puede ser que otra vez, los niños, niñas y adolescentes, y con ellos el sector educativo sean los grandes olvidados.
    No puede y no debería ser (aunque soy poco optimista o, como dices, soy realista). Pero habría
    que considerar que, en esta ocasión, todo lo que suceda con la vuelta al cole va a afectar a la salud de toda la población: un caso, y por tanto un aislado en su domicilio, va a implicar a compañeros, docentes y a todas sus familias y allegados; serán necesarias tener previstas medidas de flexibilidad laboral para el cuidado de los niños (imposible ahora ponerlos a cargo de abuelos) y poder conciliar trabajo y familia; habrá que tomar medidas en el transporte público, también en la sanidad, en atención primaria, y otros sectores para garantizar el buen funcionamiento de la escuela y de la sociedad,..; incluso habría que contar con una posible vuelta atrás por un rebrote en la situación de pandemia y con nuevas restricciones en la movilidad (sobre todo, si no pensamos entre todos, y no solo en los despachos, como intentar hacer viable esta nueva realidad a la que, sin duda, nos vamos a enfrentar).
    Soy sanitario, pediatra de atención primaria, y pienso que la infancia y adolescencia debe volver a la escuela; y también, que debe hacerlo con seguridad, por ellos y por todos.
    Por eso, como cualquier otro sector social y económico de nuestra sociedad en esta situación excepcional, es imperativo para el sector educativo en este momento una importante inyección económica para: reforzar la plantilla de docentes, de personal administrativo y servicios y de los equipos de orientación para garantizar la vuelta al cole y la puesta en marcha de las normas de higiene y protección de salud necesarias en la escuela (y que debieran ser consensuadas con quiénes conocen la realidad de cada centro: sus equipos directivos); para ofrecer recursos y soporte técnico al alumnado, familias y docentes para el posible "telecole" (que habrá que preveer para circunstancias diversas: por ejemplo, para los casos confirmados o de sospecha que requieran aislamiento domiciliario de dos semanas); aumento de becas y medidas de apoyo social para la población vulnerable, etc.
    Por derecho, la infancia y el sector educativo no pueden ser de nuevo los grandes olvidados; esta vez no!!!

    ResponderEliminar
  20. Querido compañero, ¡BRAVO! Mucha fuerza y salud desde Granada. Hay que dar una respuesta colectiva ya. Espero que tus palabras sirvan de estímulo.

    ResponderEliminar
  21. Un artículo brillante. Comparto, como directora en Madrid, cada una de las frases y afirmaciones que expones.

    ResponderEliminar
  22. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  23. Fantástico análisis de la situación que nos espera muy pronto. Muchas gracias!!!

    ResponderEliminar
  24. Buenos días. Soy madre de 2 niños que disfrutan de la educación pública de nuestro país y quería darle las gracias por poner por escrito las dudas que tenemos ya muchas familias. Desolador darse cuenta en mayo que a septiembre no llegaremos a tiempo. Esas reuniones con los que estamos a pie de calle tendrían que estar celebrándose ya. Julio y Agosto no son meses hábiles y menos para contactar con los miembros necesarios de la comunidad educativa que tienen que formar parte de esas mesas de diálogo.
    Lo peor: saber que nadie tiene la solución. ¡¡Me preocupa tanto saber que mucha gente sabe lo que no se puede hacer, pero no tiene alternativas!!
    De esta desgracia, o salimos todos juntos, o no salimos.
    Gracias nuevo y mucho ánimo e inspiración para aportar soluciones!!

    ResponderEliminar
  25. Esto es ser realista.. Una bofetada de realidad! Como se pueden hacer todas estas cosas sin medios recurso personal espacios y conciliación. ? ?

    ResponderEliminar
  26. Totalmente de acuerdo. A ver si los que toman decisiones sobre nuestro trabajo, nos tienen en cuenta para opinar y dar ideas.
    Carolina Diges

    ResponderEliminar
  27. Totalmente de acuerdo con todo lo dicho. El problema es que ningún político lo leerá, no les interesa. En septiembre acudiremos, nos contagiaremos, alguno de nosotros incluso "caeremos" pero a nadie le importará mas allá de nuestras familias. Lo cierto es que no tiene, o no veo, una solución.

    ResponderEliminar
  28. MANOLO

    "Más claro el agua".
    ¡Ánimo! ¡Adelante!
    No olvido aplaudir tu exposición.
    Ojalá promueva soluciones:
    Las respuestas prácticas
    Obviamente, a tus realistas interrogantes.

    Nati C. S.

    ResponderEliminar
  29. Enhorabuena. Has expuesto con claridad las mismas cuestiones que nos planteamos los docentes. Es más fácil sacar una instrucción y delegar las responsabilidades y acciones a los centros sin más pero no podemos hacer magia y menos aún con reducción de plantilla. ¿Cómo hacemos con 25 niños para separarlos con distancia de 2m? Pueden caber unos 10 niños por aula Qué hacemos con el resto si no hay aumento de plantilla? ¿Qué protocolo llevamos a cabo con los niños que presenten algún síntoma en clase? Por qué no se tienen en cuenta nuestras ideas, soluciones...Desde medidas como la asistencia de los alumnos al aula una vez por semana para realizar tutorías en las que los profesores expliquen contenidos más difíciles, resuelvan dudas o realicen pruebas combinado con las clases online y para aquellos alumnos que por necesidad de conciliación familiar tuvieran que ir a clase, la contratación de maestros que puedan asistirlos en el aula y realizar deberes con ellos, por ejemplo maestros de extraescolares, ya que también se ha reducido mucho su contratación, todos podríamos aportar soluciones sean mejores opciones o no. Me parece muy mal que no se cuente con nuestra opinión pero también que no se den unas directrices desde la administración claras y flexibles al mismo tiempo para los Centros y me parece peor que sin tener medios nos pidan que hagamos magia. Que inviertan de una vez por todas en la Educación!

    ResponderEliminar
  30. Manolo todo es verdad verdadera, ojalá y se tuviera en cuenta a los que sabéis de primera mano qué es o no viable.

    ResponderEliminar
  31. Muchisimas gracias por recoger en tus sabias reflexiones y exponer de manera tan clara y contundente lo que como maestros y maestras vivimos cada dia en nuestros centros. Somos los eternos olvidados de una administración que solo cuenta con nosotros como ejecutores de sus despropósitos que nos imponen con las bonitas palabras "AUTONOMÍA DE LOS CENTROS" y por otro lado los eternos envidiados por las muchas vacaciones que tenemos. Así que ..¿qué podemos esperar?
    Anima saber que somos muchos los que pensamos como tú. Ojalá y esto sirva para que este "maltrecho cuerpo" empiece a moverse de una vez.
    Gracias Manolo.

    ResponderEliminar

La escuela: cronología de un engaño

A poco más de un año vista de la jubilación, hago memoria, analizo la evolución de la escuela a lo largo de los últimos treinta y cinco años...