martes, 26 de mayo de 2020

Redistribución de efectivos


Cuando le decían a mi abuela aquello de que "tanto va el cántaro a la fuente, que al final se rompe", ella solía contestar que algunos cántaros son de latón reforzado y tardan en romperse. Es lo que debe pasar con este cántaro que hoy llevo a la fuente, que no hay manera de romperlo. El día que se rompa, hacemos una fiesta.

El cántaro en cuestión es la dotación de personal de administración y servicios a los colegios de Educación Infantil y Primaria. Mira que lo hemos llevado veces a la fuente de la autoridad educativa, pero no hay manera: ni lo llenamos, ni logramos romperlo. Está claro, es de latón reforzado.

Pero ahora resulta que ha llegado el tsunami del coronavirus y estamos cabilando las fórmulas para volver a clase en septiembre de manera segura y nos estamos empezando a dar cuenta de que nos faltan manos para garantizar esa seguridad que se nos exige. Ahí es nada.

En un artículo anterior ya expuse que el alumnado más vulnerable, más dependiente y que, por tanto, más cuidados necesita, se encuentra en los colegios. Y sin embargo, los conserjes que necesitaríamos para controlar los accesos, contactar telefónicamente con las familias cuando enferman, se accidentan o no controlan esfínteres no están en las escuelas, sino en los institutos. Yo siempre me he preguntado para qué necesitan en los institutos tres y hasta cuatro conserjes con la falta que nos hace a nosotros uno o dos de ellos. Espero que haya trabajo para todos los que tienen y los estén aprovechando bien, porque de lo contrario sería aún más incomprensible.

Lo mismo ocurre con los administrativos: dos, tres y hasta cuatro he visto yo en algunos centros de Secundaria. ¿Tanto trabajo tendrán ellos y tan poco nosotros que no nos merecemos siquiera uno? Pues también he dicho en repetidas ocasiones -el cántaro, que es de latón y no se rompe- que los servicios básicos que garantizan la conciliación de la vida laboral y familiar están en los colegios, no en los institutos, y aquí seguimos, esperando el milagro.

Si hablamos de Orientación Escolar, otra vez salimos perdiendo: una visitilla una vez a la semana -algunas veces dos- y nada más. Los institutos, en cambio, tienen su orientador-a a tiempo completo, como debe ser.

De administradores de redes, mejor no hablar, pues la cosa más que de risa, parece de cachondeo: mientras nuestros vecinos de Secundaria tienen a uno por cada instituto, en Primaria tocamos a uno por cada 50-60 centros -más de 70 en el caso de la demarcación de Badajoz-. Así están los ordenadores, las redes y toda la parafernalia informática en las escuelas. Y demasiado bien están dadas las circunstancias.

¿Educadores Sociales?: nosotros no sabemos qué es eso.

Y entonces uno se pregunta: ¿por qué esta diferencia de dotación entre los centros de Secundaria y los de Infantil y Primaria? Porque parece una falta de equidad bastante evidente, ¿no les parece? Pues yo me la respondo a mí mismo: porque siempre hemos sido, somos y seremos de segunda categoría para nuestras autoridades educativas. Así de simple. Jamás han movido un dedo para cambiar esta situación tan inicua.

Pero ahora ha llegado el virus y están pensando pedirnos que distribuyamos mascarillas al personal docente, repongamos geles y jabones en los cuartos de baño, hagamos guardar la distancia de seguridad a docentes, alumnado y familias dentro del centro y un sinfín de cosas más. E imagino que alguna mente pensante de entre las que rodean a la autoridad educativa habrá pensado: ¿y quién va a hacer todo esto en los colegios? ¿Se puede hacer una instrucción a sabiendas de que es imposible de cumplir? Porque igual eso raya en la prevaricación...

Pues la solución, aprovechando el asunto este del coronavirus, la tienen ustedes en sus manos: hagan una redistribución de los efectivos existentes. Por decreto. Por necesidades del servicio. Quiten de donde sobra y pongan donde hace falta. Eso es equidad y aprovechamiento eficaz y eficiente de lo que se tiene. Lo demás son zarandajas. Luego no nos vengan a exigirnos que enseñemos a los niños la solidaridad, el compartir, la equidad, la paz... Si los mayores no practicamos esos valores, ¿para qué vamos a perder el tiempo enseñándoselos a nuestros alumnos? ¿Para que constaten que decimos una cosa y hacemos la contraria?

Rompan este cántaro. Ahora tienen la oportunidad. Aun siendo de latón reforzado, desde los colegios estamos dispuestos a ayudarles, aunque sea a martillazos.

7 comentarios:

  1. Real como la vida misma. 👏👏👏👏

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  2. Ojalá lo lean los que tienen que hacerlo. 💪Pero ya!

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  3. Y si de derechos y condiciones laborales hablamos, ya es para llorar, comparándonos con nuestros colegas de Secundaria: carga lectiva, cobro de tutorías... La lista de agravios a nivel de recursos, derechos y condiciones de trabajo es como la lista de los Reyes Magos que hacía mi hijo cuando era pequeño. También es cierto que los agravios no afectan sólo a los Centros de Infantil y Primaria, sino que se da también con los Centros de Adultos y los de Enseñanzas de Régimen Especial, pero por número, somos nosotros quienes deberíamos disponer de unos recursos que copan los IES y los IESOs.
    El bichos sólo ha puesto esta discriminación brutal más en evidencia.

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  4. https://elmundodetitania.blogspot.com/2020/02/paradojas-del-sistema-el-maestro-como.html

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  5. Yo me sé otro refrán:"Si quieres saber quién va a por agua a la fuente, rompe el cántaro". No son los que tienen que hacer la distribución los que traen el agua. Ellos sólo abren el grifo y les sale agua.

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  6. La equidad, bonita palabra pero no es real
    Gracias Manolo por tus reflexiones

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A poco más de un año vista de la jubilación, hago memoria, analizo la evolución de la escuela a lo largo de los últimos treinta y cinco años...