miércoles, 30 de junio de 2021

Saliente de guardia

 

Somnoliento. Con ganas de descansar. El cuerpo me pide cama, pero la sobreexcitación de la mente por el exceso de estímulos de la última guardia no creo que me deje conciliar bien el sueño. Ha sido una guardia intensa. Localizada, pero intensa: ha requerido la presencialidad en numerosas ocasiones. Y no, no soy sanitario, pues no solo los sanitarios hacen guardias localizadas. Soy docente y he sido director de un colegio público hasta ayer. Y les puedo asegurar que se hacen más guardias en este cargo que en Sanidad. Pero con una pequeña diferencia: no están pagadas. Se hacen por vocación de servicio, para que el asunto funcione, porque nos puede la responsabilidad y porque también somos un poco -o un mucho, según se mire- gilipollas. Porque si os digo que mi guardia permanente localizada ha durado catorce años ininterrumpidos, fines de semana, festivos y vacaciones incluidas, igual me perdonáis haber escrito lo de gilipollas.

En mis guardias atendemos -mis compañeros directores hacen tres cuartos de lo mismo- asuntos de lo más pintoresco, pero que requieren de nuestra intervención en la mayoría de los casos, verbigracia:

- Una limpiadora que te llama un viernes a las seis de la tarde porque se han atascado tres inodoros en los baños de la tercera planta del ala derecha del centro. O que un grifo no para de gotear y no encuentran la llave de paso que lo apaga. Y tú tomas nota para el de mantenimiento o tienes que ir a ver dónde demonios está esa llave de paso, porque tu conciencia te impide dejar la gota malaya del grifo todo un fin de semana.

- Una vecina que llama a una maestra del centro que conoce para decirle que le diga al director que las limpiadoras se han dejado las luces de la segunda planta encendidas. En realidad no hace falta que llame la vecina, pues el vigilante de seguridad de SECOEX ya me pondrá un correo electrónico a las tres de la mañana, cuando hace la ronda, para informarme. Él tiene llave del centro, pero no piensa entrar a apagar las luces. Ya lo hará el director cuando lea el correo electrónico, si es que antes no lo ha advertido la vecina de enfrente a través de esa maestra que conoce. Y allá que voy a apagar las luces: cómo se van a quedar encendidas  todo un puente.

- Dieciocho mensajes por Rayuela un domingo por la mañana de padres y madres preguntándote o quejándose de cosas de lo más variopintas... Cómo vas a dejarlos sin contestar. Uno de ellos es de algún responsable de la administración, que igual piensa que los domingos también nos toca trabajar, y te envía las instrucciones de algún programa de innovación que acaban de sacar y que no podía esperar a enviarlo el lunes en horas lectivas. Y tú picas, y lo lees, porque para eso Rayuela funciona fuera de la Intranet, para tenerte enganchado desde casa o desde el móvil a todas horas, por supuesto, fuera de tu horario laboral. He preguntado a una hija sanitaria y me dice que el Jara de Sanidad ni de coña funciona fuera de la Intranet. ¿Y eso? No sé, papá, solo se puede usar cuando estás en el hospital. Pues sí que... Coño con los distingos. Será para no molestar a los sufridos sanitarios, que también tienen lo suyo.

- Una compra de un artículo muy específico que te ha encargado una maestra para una actividad muy "guay" con sus alumnos-as, pero que ella no puede ir a la tienda esa donde lo venden, porque se va el "finde" a la playa, que a ver si puedes acercarte tú con tu coche a comprarlo.

- O una maestra que no encuentra el móvil y te llama con el de su marido un viernes cuando ya se han ido las limpiadoras del colegio a eso de las nueve de la noche para que le abras el centro para comprobar si se lo ha dejado en clase.

Guardias. Muchas guardias. Y no solo han sido fuera del horario laboral. También han sido dentro del mismo para compensar aquellas deficiencias del sistema educativo que la administración conoce de sobra pero que no piensa mover un dedo para solucionarlas, porque para eso ya estás tú, que lo haces estupendamente:

- Apertura y cierre del centro los años que al Ayuntamiento le dio por quitarnos a los conserjes. No sé si lo recordaréis, pero la que tuvimos que liar aquí en Badajoz para que nos los restituyeran. Hasta el alcalde saliente nos acusó de querer una "chacha", según sus palabras textuales ante nuestras reivindicaciones: he ahí la empatía y el gran conocimiento que tienen de nuestro trabajo y de nuestras competencias. En Secundaria tienen varias de estas "chachas" y "chachos", pero allí hacen falta y en Primaria no, según parece.

- Arreglo de ordenadores, antenas wifi, impresoras y un largo etcétera de artilugios relacionados con las nuevas tecnologías que se van estropeando y a lo que la administradora de redes del CPR no puede atender, pues tiene más de setenta centros de Primaria a su cargo la pobre. En Secundaria hay un administrador de redes por cada instituto, pero no podemos protestar porque el mandamás de turno se enfada con nosotros porque dice que siempre estamos con la misma cantinela. Las comparaciones, que siempre son odiosas.

- Le echamos una mano a la sufrida orientadora con las citaciones de las familias del alumnado que está evaluando, pues visita el centro la friolera de una vez por semana y no le da tiempo a tanta cosa. En Secundaria, la orientadora es de plantilla y va todos los días, pero... "chisss", decidlo bajito, que se vuelve a enfadar el mandamás por compararnos con un instituto.

- Procesamos becas, solicitudes de comedor, de aula matinal, de ayudas de transporte, de matrículas y de la madre que nos parió, porque no tenemos administrativos y todo lo hacemos los del equipo directivo. ¿A qué ya sabéis quiénes sí tienen los administrativos? Pero hay que decirlo sottovoce... que no es cuestión de airear el asunto.

Guardias, muchas guardias. Y todas ellas sin remunerar. El complemento económico por ser director o miembro de un equipo directivo es tan escuálido que en cuanto has puesto el coche para un par de asuntos y entre que te han subido el IRPF a toda la paga y Hacienda te ha dicho que te sale a pagar porque debido al mismo has subido un escalón, pues eso, que has perdido dinero.

Ahora, que la que se ha llevado la palma de todas las guardias ha sido la de la coordinación COVID. Ha sido la madre de todas las guardias. Qué bien se lo ha montado la Consejería de Educación para tenermos a su disposición las veinticuatro horas del día, siete días a la semana, para emitir los partes COVID, confinar las clases, dar las citas de las PCR y todo lo que les ha salido de ahí mismo. Y sin una Orden o Resolución en el D.O.E. que regule las funciones del mencionado coordinador o coordinadora COVID en los centros. A la chita callando. Por añadidura a nuestras ya de por sí múltiples funciones. Nos han llamado a nuestros móviles particulares, hemos utilizado nuestros ordenadores personales, nos han llamado en fines de semana, en festivos, a las diez de la noche, a las ocho de la mañana... Un festín se han dado con nuestro tiempo libre. Y todo por el módico precio de cero euros. Hemos hablado tanto con Salud Pública, que ha llegado un momento en que no sabíamos si trabajábamos para la Consejería de Educación o para la de Sanidad.

Y los mandamases, teletrabajando desde sus casas, dando órdenes a diestro y siniestro, sin mascarilla, con el café y las tostadas en una mano y el móvil en la otra, manda que te manda. O en sus despachos, un par de días a la semana, con un vigilante de seguridad en la puerta principal del edificio impidiendo entrar al público a las instalaciones. Así se puede. Si a las diferencias entre jóvenes y adultos le llaman brecha generacional, a lo que ha ocurrido entre las autoridades educativas y el cuerpo docente yo no lo calificaría de brecha, sino de falla tectónica empática. Y si no ha habido terremoto ha sido porque el umbral de la protesta anda un poco elevado últimamente dada nuestra acomodaticia resignación.

Pero el colmo de la desvergüenza es la propuesta que la administración ha hecho en Mesa Sectorial para "compensar" a los coordinadores COVID el próximo curso: rebajarles una hora semanal de docencia por sus servicios. ¡Una hora semanal por tenerte de guardia localizada veinticuatro horas al día los siete días de la semana! A mí me da la sensación de que a alguien se le ha ido la chaveta o tiene tan escaso conocimiento de lo que se cuece en un centro educativo que lanza la primera propuesta que se le viene a la cabeza. Una pena. Menos sillones y más visitas a pie de obra, que falta hace. Os podéis imaginar por dónde pienso que se pueden meter la horita semanal de marras.

En fin, termino mi guardia localizada de catorce años. En el fondo tengo que reconocer que soy un quejica, pero también un poco masoquista, como todos mis compañeros y compañeras que ocupan puestos en equipos directivos: nos va la marcha. Hasta que llega un día en que el cansancio te puede y decides que sea otro u otra el que te releve en esa guardia infinita que es la dirección de un centro. Ni agradecida ni pagada. Me quedo con el aplauso y el reconocimiento de mis compañeros y compañeras, de las familias de mi centro y, sobre todo, de mis alumnos y alumnas.

Fin de la guardia.

6 comentarios:

  1. Pues si que es verdad todo eso. Hay que quererse un poquito y dejar que otros arrimen el hombro .
    También es verdad que podíamos empatizar con la persona que te va a hacer el favor y al menos hacerlo en horario laborable.
    Un abrazo querido directorio

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  2. Qué gran razón tienes en lo que escribes. Hay que estar en la obra para poner ladrillos.

    Otro gran aplauso te dedico yo. No he conocido mejor director que tú en mi vida de maestra.

    Te deseo un buen cambio de vida laboral. Menuda suerte tendrán tus futuros alumnos.
    ¡Qué gran director y persona eres!

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  3. Manolo no has sido gilipollas sino has demostrado tu competencia profesional, tu compromiso, implicación y responsabidad.
    Seguramente has contado con dos buenos bastones a tu lado en tu equipo directivo.
    Te reconozco en cada palabra que has escrito y cargadas de "verdad".
    Ten un merecidísimo descanso y muchos valoramos tu generosidad porque todo lo has compartido.
    Se un poco más feliz a partir de ahora.
    Gracias MAESTRO.

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  4. Subscribo cada una de tus palabras, pues así es la realidad que vivimos cada día o peor. Un honor haberte conocido y haberte tenido de formador y compañero. Eres una excelente persona y gran profesional . Gracias Manolo y descansa . Merecido lo tienes. 😘

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