Mi paisano Fran Serrano acaba de publicar "La raya", una novela fronteriza ambientada en los años 50 del siglo pasado en el marco incomparable del Campo Oliva, la dehesa comunal de nuestro pueblo, Oliva de la Frontera. Con el contrabando de café como hilo conductor, la novela aborda la miseria y las condiciones inhumanas de vida de la gente en aquel tiempo de posguerra y, como telón de fondo, la emigración como única esperanza de mejorar.
Entre jaras y encinas, chozos inmundos y la inmensa diversidad de la fauna autóctona, la novela transcurre a sorbos del café que toman los personajes que de algún modo se concitan en torno al argumento.
El valor de la novela radica en que el autor ha sabido plasmar por escrito lo que el imaginario colectivo de gran parte de los habitantes del pueblo hemos grabado en nuestras memorias a través de las historias orales que nuestros antepasados nos iban contando.
Y he aquí donde el autor, sin quizás pretenderlo, reivindica la importancia de la palabra desnuda, sin acompañamiento de imágenes ni de sonidos, como medio de transmisión de esas historias. En un mundo donde la imagen y el sonido han doblegado en gran medida a la palabra a la hora de comunicar, no está de más leer una novela que ha sido posible sacarla a la luz gracias a la transmisión oral que, de forma coral, la ha ido moldeando.
Muy recomendable su lectura.


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