jueves, 12 de agosto de 2021

Messi y la subida de la luz

Dicen que en el mundo todo está íntimamente relacionado, que el vuelo de una mariposa en oriente puede ocasionar una tormenta en occidente. Y cada vez estoy más de acuerdo con ello. Porque cada vez hay también más ejemplos que lo demuestran. El último ha sido la relación entre la marcha de Messi del Barcelona y la espectacular subida del precio de la luz. La cosa ya se venía anunciando desde hacía un tiempo: si en los periódicos deportivos se rumoreaba la ida de Messi, el recibo de la electricidad comenzaba a ponerse nervioso a final de mes, como advirtiéndonos: como se vaya, os vais a enterar. 

Y se fue. Y mirad lo que nos ha pasado: que alguien se ha empeñado en que su viaje lo paguemos todos. Sí, todos, seamos o no del Barcelona. ¡Y menudo precio tiene el pasaje! Menudo enfado tienen los del Madrid con tener que pagarle a Messi el avión a la capital de Francia.  ¿No podrían haberlo retenido una o dos temporadas más en el Barcelona hasta que las eléctricas nos acaben de plantar todos los huertos solares que les dé la gana para producir electricidad más barata y ganar más al seguir vendiéndola al mismo precio y no tener que depender de si Messi se va o se queda? Que no tenían dinero en el Barcelona, dicen, para pagar los emolumentos del futbolista. Coño, pues habernos pedido a cada español un puñado de euros, que de buen agrado los hubiésemos puesto de nuestro bolsillo con tal de matar dos pájaros de un tiro: impedir la marcha de Messi y la subida de la luz. 

Ahora ya no hay remedio. Nos la han clavado hasta atrás: ni Messi ni luz barata. Ya pueden los españoles manifestarse por la marcha del astro argentino -por lo de la luz aún no he visto manifestarse a nadie-, que ese pájaro ya no vuelve a este nido. Sobre todo, si en su nuevo nido le están untando más mantequilla que en el Camp Nou. Con lo de la luz tampoco hay remedio. Podríamos salir a la calle a protestar, pero parece que no está el horno para bollos: han enviado una ola de calor para que nadie se atreva a poner un pie en la acera. ¡Y menuda ola de calor! No quieren que el personal se revolucione, aunque no veo yo muchas ganas de revolución... 

Mientras tanto, alguna compañía eléctrica ha comenzado a hacer su agosto en el mes propio en que se hace y ha comenzado a desembalsar agua de los pantanos de Ricobayo (Zamora) y Valdecañas (Cáceres) para producir energía eléctrica más barata y obtener así un mayor beneficio de la subida del precio de la luz. Pero la compañía dice que no obtiene beneficios, que es verdad de la buena. Y yo les creo. Porque lo que no dice la compañía es que la ganancia obtenida con la electricidad producida a base de dejar los pantanos tiritando de agua y, de paso, a  algunos pueblos de la zona sin agua corriente en sus viviendas, esa ganancia, sabed que va directamente a pagar el aumento de la nómina de Messi en el París Saint Germain. Pues no es nadie el árabe ese: ¿os creíais que iba a pagar él a Messi de su bolsillo? Para eso están los amigos y los favores que le debían esas compañías eléctricas al mozo por algunos contratos que se habían amañado en su país. ¡Faltaría más! Y ya sabéis quiénes hemos terminado pagando la nueva y abultada nómina de Messi en tierras francesas. 

¿Subía o no subía la luz si se iba Messi? ¡Anda que no!

¡Y yo que decía que de mí no iban a vivir los del fútbol! ¡No, qué va! 

C'est la vie. ¡Coño, si hasta ya hablo francés y el tío ese no ha hecho más que aterrizar en París! No os digo yo que todo en el mundo está íntimamente relacionado.

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