martes, 19 de octubre de 2021

Burocratización educativa








Correría el año 2008 aproximadamente cuando unos cuantos miembros de la ejecutiva de la extinta ADIPREX* (Asociación de Directivos de Infantil y Primaria de Extremadura) nos reunimos con la entonces Consejera de Educación Eva María Pérez y dos de sus Directores Generales, Antonio Aparicio y Felipe Gómez Valhondo. En dicha reunión, aparte de para presentarnos como asociación, expusimos -hace trece o catorce años ya de eso- nuestra preocupación como miembros de equipos directivos por el incremento considerable de los procesos administrativos en los centros, muchos de los cuales se solapaban en el tiempo, complicándonos sobremanera su resolución. En la misma reunión les hicimos dos demandas al respecto: la primera, que se intentara que no se solapasen las convocatorias, especialmente las multitudinarias; la segunda, que se fuese dotando paulatinamente a los centros de Educación Infantil y Primaria de personal de administración y servicios. Se atendió a la primera de las peticiones; no así a la segunda.

Con el cambio de gobierno en la Junta de Extremadura -o en el Gobierno de Extremadura, como se comenzó a llamar- nos reunimos también como ADIPREX con el entonces Secretario General de Educación, César Díez Solís, y la Consejera de Educación,  Trinidad Nogales, a los cuales les expusimos la misma problemática, que volvía a repetirse. También intentaron solucionar lo del solapamiento de convocatorias, pero nunca más se supo de la dotación de personal de administración y servicios a los centros.

Más recientemente, hará tres o cuatro años, en una reunión con equipos directivos se le preguntó al entonces Secretario General de Educación, Rafael Rodríguez de la Cruz, sobre la cuestión ya expresada, concretamente en el salón de actos del C.P.R. de Mérida, a lo que este contestó que "era consciente de ello, pero que ahora no tocaba".

El actual Secretario General de Educación, Francisco J. Amaya, también es consciente de la problemática en torno al exceso de burocracia en los centros, especialmente en los de Infantil y Primaria, pues así se lo trasladamos los directores de Badajoz capital en una reunión que mantuvimos con él cuando era Delegado Provincial de Educación. Y aquí seguimos, con la misma problemática tantos años después.

Ahora, los sindicatos alzan la voz contra el aumento de burocracia porque la misma ha traspasado a los equipos directivos y ha llegado al profesorado en general: infinidad de proyectos varios que hay que presentar en unos plazos dados, memorias de los mismos, evaluación por estándares y competencias clave, mensajes y respuestas a través de Rayuela, Classroom, eScholarium... Muchas horas delante de la pantalla de un ordenador, introduciendo datos, redactando proyectos y memorias, etc. sin que se hayan compensado con una reducción de horas lectivas o similar. Ahora, cuando el problema se ha hecho general, los sindicatos reclaman una negociación de una nueva jornada laboral. Antes el asunto recaía exclusivamente sobre las espaldas de los equipos directivos, a los cuales se les presuponía su realización en función de sus responsabilidades por el cargo que ocupaban. Pero el problema ya estaba latente. Se veía venir. Especialmente en Educación Infantil y Primaria, que es quien realmente concilia la vida laboral y familiar de los padres y madres a través de las aulas matinales, los comedores escolares y las AA.FF.CC. Mucha tarea administrativa -cada día más- sin recursos para llevarla a cabo. Los recursos, en cambio, están donde casi no hay servicios complementarios, que es en Educación Secundaria. Todo muy lógico y muy bien repartido.

¿Y por qué todo esto? Yo creo que el problema obedece a una concepción completamente jerarquizada del sistema educativo: las enseñanzas que están arriba son consideradas de mayor relevancia -de mayor estatus- que las de abajo, de ahí que estén mejor dotadas de personal, al margen del trabajo que haya que desarrollar en unas u otras. De lo contrario, ¿cómo se entiende que un I.E.S.O. de apenas 150 alumnos-as tenga un auxiliar administrativo y un colegio de más de 500 alumnos-as no? ¿O cómo se digiere que un administrador de redes -el coloquialmente conocido como informático- atienda  a más de 70 centros de Educación Infantil y Primaria y, sin embargo, haya un administrador de redes por cada Instituto de Educación Secundaria? El criterio del estatus es un criterio, pero no parece el más válido, sobre todo si se está viendo que, al paso que avanza la sociedad, que exige cada día más servicios de los centros educativos, llegará un momento en que los equipos directivos de Educación Infantil y Primaria no es que no quieran, es que no podrán gestionar todo lo que se les pide.

La administración educativa debe sentarse con todos los agentes implicados (sindicatos, profesores, maestros, equipos directivos, etc.) a hacer una reflexión profunda sobre la situación actual de los centros en materia administrativa y de sus recursos en personal no docente. Ya sabe que hay un problema y que el personal no se queja por quejarse. Y no se trata tanto de contratar a más personal -que también- sino de redistribuir al que ya hay. Para ello hay que ser valientes y, por supuesto, contar con la complicidad de los sindicatos, que deben abandonar la defensa a ultranza de los trabajadores cuando saben perfectamente que en muchos centros sobra personal de administración y servicios, mientras que otros lo están esperando como agua de mayo.

Esperemos que el asunto se resuelva antes que lo del AVE, porque igual llega este y nos lleva por delante.

*ADIPREX se extinguió por la desidia de sus socios, todos miembros de Equipos Directivos de Colegios Públicos de Infantil y Primaria de Extremadura, quienes comenzaron a devolver la cuota anual de 10 €  que se exigía para pertenecer a la asociación. Al final, tras quedarnos solamente 10 o 12 , decidimos disolverla porque, éticamente, no considerábamos que representábamos al colectivo. Mucho interés no habría en reivindicar mejoras.

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