sábado, 26 de agosto de 2023

Rubiales y el efecto Al Capone



El todopoderoso jefe de la mafia de Chicago ingresó en la prisión de Alcatraz para cumplir once años de condena por evasión de impuestos. Fue  el único delito que el fiscal pudo imputarle de los muchos que había cometido: asesinatos, extorsiones, tráfico de armas, venta ilegal de alcohol, sobornos, narcotráfico, control de la prostitución... Sin embargo, su cohorte de abogados y su sindicato del crimen conseguían, a base de triquiñuelas legales, que reiteradamente saliera airoso de las múltiples imputaciones delictivas que se le hacían. Una joya, el tal Capone. La Fiscalía Federal de los Estados Unidos observó que el tendón de Aquiles de Capone eran sus finanzas, sin declarar, sin rendir cuentas al fisco y completamente desorganizadas. Y por ahí consiguieron encausarlo y meterlo en la cárcel, y no por el resto de sus delitos. 

Los inimputables desmanes de Rubiales, salvando las distancias, guardan cierto paralelismo con el caso de Capone:  ha sido denunciado por cobrar ayudas para hacer obras en su vivienda con cargo a la RFEF, por grabar conversaciones con políticos, por contratar a una modelo como secretaria solo por su físico, por espiar al líder del sindicato de jugadores, por organizar orgías con cargo a la RFEF... Un dechado de virtudes, el tipo. El asunto más turbio fueron los negocios con Piqué, que parecían definitivos para su salida de la RFEF, pero ni así. La empresa del entonces jugador del Barça gestionaba la Supercopa de Arabia y el conflicto de intereses era absoluto porque, en función de qué equipos jugasen el torneo, tanto el defensa como el presidente se embolsaban más o menos dinero. Las conversaciones filtradas y los audios de WhatsApp destaparon un contubernio impropio que se saldó con una bochornosa rueda de prensa en la que se presentó como víctima, en lugar de ofrecer explicaciones, manejos en los que parece ser todo un experto. Sin embargo, nadie pudo, o quiso, imputarle nada. Y él siguió campeando a sus anchas, sabiéndose intocable debido a la gran repercusión social que tiene el fútbol, capaz de inclinar balanzas políticas e incluso electorales.

Nunca imaginó Rubiales que su talón de Aquiles no vendría por sus corruptelas y mamandurrias, sino por su comportamiento macarra, prepotente, chulesco, faltón, barriobajero, obsceno y falto de la más mínima compostura para representar a todo un país ante el mundo. El efecto Al Capone se cierne sobre él y probablemente sea relegado de su cargo por las propiedades transitiva e intransitiva, por decirlo de algún modo, propiedades en las que se tendrá en cuenta, por supuesto, el beso, sus tocamientos genitales, su soberbia y, sobre todo, su infinita torpeza.

1 comentario:

  1. Lo que es, es un sinvergüenza. Qué deja pequeño los conceptos que tiene el partido de Abascal sobre la prepotencia machista. El discurso que dió ayer no tiene desperdicio. Desde luego está muy bien la comparación Capone con Rubiales

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