sábado, 18 de abril de 2020

Filtraciones "sindicales"




En épocas de lluvia, como la actual, las filtraciones suelen ser habituales. Si, además, son producto de tormentas que descargan torrencialmente, su aparatosidad es mayor, así como su capacidad de producir destrozos.
Las filtraciones suelen, en la mayoría de los casos, provocar "malos rollos" vecinales. Normalmente, el afectado reclama el daño al dueño de la propiedad causante del mismo, el cual intentará zafarse de la culpa aludiendo excusas banales, resistiéndose a llamar al seguro -si lo tiene- por el miserable temor a un aumento de cuota. Por no hablar de las pegas que pondrá la aseguradora para intentar reparar lo mínimo con el mínimo coste.

Además de estos problemas de convivencia y de marrullerías aseguradoras, las peores consecuencias de cualquier filtración son las humedades, el moho y el olor a putrefacción posteriores, por no hablar del aspecto estético.

Luego hay otro tipo de filtraciones -la riqueza de acepciones de nuestra lengua- referidas a la distribución no autorizada de documentos, noticias, etc. Estas, igual que las que produce el agua, también provocan malos rollos de convivencia y, sobre todo, producen desconfianza entre las partes implicadas.

Algo así ha debido ocurrir con una instrucción que la autoridad en materia educativa estaba negociando con los sindicatos del sector. Hubo una filtración del borrador del documento presentado y algún desaprensivo lo filtró en ese alarde que se lleva ahora de ser el más listo, el más rápido y... el más tonto en todo. Después, el mentidero -ese invento del maligno para la transmisión de bulos al que llamamos "guasa"- expandió la filtración por toda la comunidad docente, la cual quedó enfangada por las humedades que arrastra toda filtración.

Se suponía que los sindicatos, garantes de derechos y libertades de los trabajadores, se regían por un código ético que les impedía este tipo de desmanes. Pero ya vemos que no, que también colaboran en propagar esas humedades que impregnan de moho y putrefacción el tejido social, bastante dañado ya por otro tipo de descomposiciones estructurales. Y, lo peor, generan un clima irrespirable de desconfianza muy nocivo para llegar a cualquier acuerdo consensuado.

¿Tendrá concertado el sindicato filtrador el correspondiente seguro para reparar lo que ha deteriorado? 

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