Mi abuela, que en paz descanse, a lo que más temía en la vida era a las tormentas -miedos ancestrales transmitidos genéticamente de una generación a otra-. Se refugiaba a oscuras en su habitación, con los pies en alto, y se ponía a rezarle a Santa Bárbara toda una batería de oraciones.
Si mi abuela viviese hoy, estoy seguro de que tendría un miedo mayor que al de las tormentas: a las comparecencias de Pedro Sánchez anunciándonos una nueva prórroga del estado de alarma y, por ende, de nuestro confinamiento.
Muchacho, abre ya la mano un poquito y déjanos salir siquiera unos minutillos a la calle, aunque sea de uno en uno y sin empujar. Mira que ya nos hemos hecho un par de maratones por los pasillos de nuestras casas, que no va a haber pulidores suficientes para abrillantar tanto suelo mate. Que hemos pintado rejas y barandillas hasta agotar todas las pinturas que teníamos. Que hemos podado cuatro veces de marzo a abril los rosales del jardín, cuando se podan en diciembre, y todavía nos extraña que no tengan rosas. Que hemos preparado el arroz de quince maneras diferentes en la última semana.
Déjanos salir, hombre, ¿no ves que los mayores están cuajaditos de dolores de huesos por no darles el sol, que les va a dar una trombosis colectiva en las piernas por no moverlas? Deja, por lo menos a la chiquillería que se compre un Pluto de plástico y lo saque de paseo, que lo necesitan más que esos perros adquiridos miserablemente como excusa picaresca para salir de casa.
Mira que lo que se va a colapsar van a ser, no los hospitales, sino las consultas de los psicólogos cuando acabe todo esto. Que vamos a tener que tirar de los psicoanalistas argentinos para arreglarnos el bolindre, y te vamos a echar en cara que se están llevando nuestras divisas al otro lado del charco, que eso le sienta muy mal al fervor patrio.
No tengas en cuentas los ladridos de la oposición, si ellos van a seguir ladrando nos sueltes la cuerda o nos la tenses: es el triste sino de su posición en el ránking de las últimas elecciones, intentando mejorarlo a ladridos.
Hazlo por ti, aunque sea por rédito electoral, por mantenerte en el sillón, que te lo perdonamos; ¿no ves que, aunque sea por nuestro bienestar, el personal no te va a perdonar tanto encierro y te va a mandar a la oposición a ladrar a ti también?
¿No oyes a Penélope pidiéndotelo -y eso que ella aún no ha terminado de recorrer todos los rincones de su mansión-, que la estamos escuchando todos menos tú? ¿No la oyes, desgañitándose mucho más que cuando lo del Óscar a Almodóvar?: ¡¡¡Peeedrooooooooo!!!
Hazle caso, hombre, que estamos "muuu jartos".
Ya nos queda menos.
ResponderEliminar¡ÁNIMO!
Pedro oooooo. .....El 27!!!!.....salimos al Sol!!!!!
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