Soy de los que piensan que las tendencias de moda o la forma en que las gentes consumen de forma masiva los productos de ocio que la sociedad les pone a su alcance no ocurren así porque sí. Estoy plenamente convencido de que obedecen a un plan previa y meticulosamente programado. Un plan que no tiene otra finalidad que la de que un club selecto de personas continúe manejando los hilos de este mundo, ofreciéndonos banalidades de consumo masivo a través de las cuales se nos mantenga entretenidos, desahogando nuestro enfado colectivo y, mientras tanto, a ellos les permita conservar su statu quo y sus dominios. Es un club de verdaderos influencers, que ya les gustaría a los que dicen serlo a través de Youtube -otro invento- poseer la capacidad de influencia que tienen aquellos.
Esta idea que os expongo no es nueva. Si nos remontamos a tiempos de los romanos, ya conocemos la política de "panem et circenses" con la que el gobierno de turno, para mantener la paz social, ofrecía alimento y entretenimiento de baja calidad y con criterios asistencialistas al pueblo llano.
Una práctica similar es la que se lleva a cabo durante nuestra reciente dictadura, ya en el siglo XX, con el "pan y toros", donde los toros comenzaron a alternarse con el fútbol cuando este deporte alcanzó altos índices de popularidad entre las masas. A los toros o al fútbol acudía el españolito de turno a desahogar sus preocupaciones abroncando e insultando al banderillero, al picador, al torero, al juez de línea, al árbritro o al jugador que fallaba un gol cantado. Y una vez desahogados, se iban tan contentos para casa olvidando hasta la nueva corrida o el próximo partido todos sus problemas, sin que les diera tiempo siquiera a pensar que a lo mejor sus problemas tenían otro tipo de soluciones.
En pleno siglo XXI, con una sociedad más moderna y más formada, ha habido que recurrir a métodos más sofisticados de control del descontento de las masas. El club de los verdaderos influencers ha visto un filón en la expansión de la telefonía móvil. Y la posterior explosión de las redes sociales (Youtube, Instagram, Facebook, WhatsApp, etc.) les ha venido como anillo al dedo para mantenernos entretenidos. "Mientras estén todos sin levantar la vista de ese rectángulo de 7 x 15 centímetros cuadrados, con la cabeza embotada y discutiendo entre ellos, nosotros podemos seguir a lo nuestro" -debieron pensar en un principio en el club de los verdaderos influencers.
Luego vieron un peligro en esas redes sociales, pues permitían al pueblo organizarse, lanzar masivamente corrientes de opinión, convocar manifestaciones y criticar la organización mundial y a sus dirigentes. Y dieron en pensar una forma de contrarrestar un invento que podía volverse en su contra. Y, tras mucho pensar, uno de los verdaderos influencers propuso en una reunión de emergencia del club lanzar una pandemia informativa. La llamarían infodemia y consistiría en contratar a los mejores programadores informáticos para que programasen bots para que inundasen las redes de noticias, algunas verdaderas, otras menos y la mayoría completamente falsas. Y dejar que nosotros mismos, como autómatas, replicásemos dichas noticias desde nuestros propios teléfonos, generando un clima de crispación, y entretenimiento a la vez, muy favorable para los intereses del club, que a estas alturas entenderán que no son más que la acumulación desmedida de dinero y de poder.
Además saben que el uso y el abuso del móvil abotarga la mente, no nos deja concentrarnos en otra cosa que no sea la última tontería que llegue a nuestra pantalla, la cual olvidamos tan pronto llega la siguiente, que es a los pocos minutos, e impide una razonamiento medianamente claro acerca de los problemas del mundo. Y, a río revuelto, ganancias de pescadores. Ellos siguen pescando en las aguas revueltas de nuestra estupidez y nosotros ni siquiera nos hemos planteado buscar una vacuna para el virus que ha generado la infodemia.
Y, entre tanto, ha surgido la pandemia del coronavirus.
Por eso, se escucha que los días de 24 horas no son suficientes.
ResponderEliminarTiempo para pensar.
Leer buenas reflexiones.
Gracias 😀👏👏👏