miércoles, 10 de junio de 2020

Va por ti, doctor



Ante los ataques continuos que sufre, no merecidos, según mi modesta opinión, me permito el lujo de escribirle unas palabras, pues al margen de que lo haya hecho mejor o peor, nadie se merece ataques ni descalificaciones personales como los que está sufriendo este hombre. Se deberían atacar las ideas, no a las personas.  

Por ello, va por ti, doctor

Subido al estrado
sin traje de gala,
transparente, su mirada
de un hombre bueno, educado.
Habla pausado
-la voz muy cascada-
con sencillas palabras
que todos entendamos.
Y por eso escuchamos:
del virus nos habla
y de librar una batalla
en la que todos somos profanos.
Está bien formado,
sabe mucho, y lo calla;
pero al científico le gana
con creces su lado humano.
Ni un mal gesto en él hallado,
siempre dando la cara,
y esa mirada tan clara,
atento y sobrio, afanado
en que todos aprendamos
al bicho plantar cara,
informando a toda España,
todos los días, sin descanso.
Epidemiólogo  afamado,
al que no importa la fama,
sencillo, humilde; tu calma
a muchos nos ha cautivado.
Si a su paso todo arrasa
este tsunami desbocado,
quién puede decir en voz alta
que él hubiese sabido pararlo.
Tú, por lo menos, te arremangas
y, a veces, te habrás equivocado,
pues a un bicho de esta talla
nunca antes te habías enfrentado.
Y ahí sigues, cada mañana,
cada tarde, cada noche, luchando.
Por eso te mando un aplauso,
y, desde aquí, desde casa,
te doy fervientemente las gracias
por tu trabajo, Fernando.

5 comentarios:

  1. Y yo aplaudo y le doy las gracias contigo.

    ResponderEliminar
  2. Yo también le aplaudo, por su sapiencia, por su buen trato. Gracias

    ResponderEliminar
  3. ...desde luego no ha tirado la toalla ni cuando estuvo infectado...

    ResponderEliminar
  4. Yo te aplaudo a ti y a ese HOMBREquw ha aguantado de todo sin alterarse. Gracias Fernando, Gracias Manolo

    ResponderEliminar
  5. Fantástico ese perfilado que haces, a golpe de rima, de un hombre que se está dejando la piel en esta crisis sanitaria que ha golpeado brutalmente a todo el planeta. Me gustaría saber si todo aquel que lo ha puesto en el centro de su diana tiene la más mínima idea de cócontrolar y doblegar una epidemia, como sí lo sabe él. No nos engañemos. Las feroces y desviadas críticas hacia él sólo es un eslabón más para tratar de hacer saltar por los aires un gobierno que provoca urticaria a la parte más rancia y añeja de nuestra sociedad. Fernando Simon no es el objetivo, sólo un daño colateral. Afortunadamente somos muchos más los que admiramos su trabajo, su paciencia y su saber "cabalgar al tigre". Mi aplauso también lo tiene.

    ResponderEliminar

La escuela: cronología de un engaño

A poco más de un año vista de la jubilación, hago memoria, analizo la evolución de la escuela a lo largo de los últimos treinta y cinco años...