lunes, 7 de septiembre de 2020

¡Arre, buuuurra, que nos pica el bicho!

 

No sé si recordaréis aquel chiste de un padre ya mayor con un hijo pequeño que iban con una burra por un camino y que, pasaran por donde pasaran, eran criticados tanto si iban los dos montados en la burra -demasiado peso para la burra-, como si iba sólo el niño montado -el pobre padre, andando tan mayor-, como si el que montaba era el padre y el que caminaba era el crío -el pobre crío, tan pequeño caminando-, como si no se montaban -qué pena desperdiciar la montura-. Algo parecido le pasó y le está pasando al gobierno en lo tocante a la gestión de la pandemia y ahora nos está pasando a los de niveles más bajos como somos los Equipos Directivos de los centros, a los que nos han dejado -sin anestesia- el marrón de la vuelta al cole entre las manos.


Sacó
el gobierno el eslogan "Este virus lo paramos unidos" al principio de la pandemia porque imagino que ya sabían lo que se les venía encima. Y yo la única Unión que conozco es un grupo de pop-rock que se hizo famoso allá por los 80 del siglo pasado con su single "Lobo hombre en París", tema que yo creo que estaba basado -porque a mí me viene bien para mi argumentación- en la frase "Homo homini lupus" del filósofo inglés Thomas Hobbes y que los que estudiamos una "mijina" de latín en nuestra juventud sabemos perfectamente lo que significa.

Porque a las claras está que aquí cada cual vamos a lo nuestro, sin tapujos, pidiendo sin cortarnos un pelo el típico "¿qué hay de lo mío?", que lo común nos importa un pimiento. Cuando no, si no se consigue "lo mío", nos dedicamos a poner palitos en las ruedas de los que tienen que organizar, poniendo a parir a los que deben de tomar cualquier decisión para el gobierno de ese común.

No sé si al final nos desinfectarán o no los colegios intentando erradicar el coronavirus de nuestras aulas; lo que sí sé es que este virus cainita de la crítica furibunda, la tensión en el ambiente, el ceño fruncido, el cabreo perpetuo y el "te vas a enterar tú de lo que vale un peine", no hay bactericida o viricida que lo erradique por muchos limpiadores-as que el Ayuntamiento -o la Consejería- nos envíe.

Una pena que nos equivoquemos de enemigo. Igual las meninges no nos dan para más discernimiento, pero os puedo asegurar que los Equipos Directivos de los centros educativos nunca estuvimos en Wuhan ni hemos tenido nada que ver con la propagación del bicho. Y que las decisiones que se toman, unas más acertadas y otras menos, responden a indicaciones de nuestros superiores, otras, al sentido común y las de más allá, basadas en nuestra experiencia y en el conocimiento que tenemos de nuestros centros, pero nunca con la intención de fastidiar a nadie. Que hay medidas impopulares, trabajosas y que entorpecen e incomodan nuestro trabajo, lo sabemos, pero igual es que nos hemos tirado un buen verano de permiso y no nos hemos concienciado de que volvíamos a la guerra.

En fin, el combate no ha hecho más que comenzar; estamos cavando las trincheras y ya tenemos nuestros rifirrafes: imaginen cuando tengamos que ocuparlas y comenzar a pegar y recibir tiros del enemigo. El puesto de mando avanzado hace lo que puede; con buena voluntad, eso sí, pero desbordado por las circunstancias, ya que el enemigo es invisible y no se sabe por dónde ataca, por lo que las trincheras que se cavan hoy no sirven para mañana y los zapadores están agotados antes de empezar las nuevas. Y el mando avanzado debería saber que sus bandazos no ayudan y, además, desmoralizan a la tropa.

Por eso, sería bueno estar preparados para coger la burra y salir corriendo a la voz de ¡arre, buuuurra, que nos pica el bicho!

 

4 comentarios:

  1. Sigo pensando que si no arrimamos todos el hombro, esto no tiene solución. El bicho es poderoso, sobre todo contra en incivismo y la falta de unión. Alguien dijo "esto nos hará fuertes y mejores personas", siempre lo dudé, somos como somos y nada nos va a cambiar. Que triste 😥

    ResponderEliminar
  2. Gracias Manolo por tu reflexion, los maestros más q nunca hemos de apoyar, reforzar y confiar en todo lo que el Equipo Directivo del Centro organice.
    Eres único...¡ animo y adelante!
    El Sistema educativo te necesita

    ResponderEliminar
  3. Magnífica y realista reflexión. Con este "egocentrismo universalizado", palabras tuyas, es imposible que cualquier acción, por muy buena que sea, sirva para algo. Echamos más tiempo en criticar lo que hace el de al lado que intentar poner nuestro granito de arena. Y, en esto, o lo hacemos juntos o la reacción en cadena puede ser un descontrol total.

    ResponderEliminar
  4. La solución no es fácil y siempre hay que tomar decisiones, las de ahora, son difíciles porque está en riesgo la salud.
    Yo hago todo lo que está en mi mano, de la mejor manera que puedo.
    Está claro que hoy más que nunca hay que trabajar todos por lo mismo.
    4 ojos ven más que 2.....
    Si críticas ofrece alternativas viables. SE OS OCURRE LA SOLUCIÓN????

    ResponderEliminar

La escuela: cronología de un engaño

A poco más de un año vista de la jubilación, hago memoria, analizo la evolución de la escuela a lo largo de los últimos treinta y cinco años...