sábado, 31 de octubre de 2020

Veleidades pandémicas

 







Es bien sabido y reconocido por todos que la dualidad y la dicotomía, el doble rasero o la doble vara de medir son formas de comportamiento que el imaginario colectivo asume como inevitables defectos del ser humano, los cuales nos acompañan desde el inicio de nuestra existencia. La moral las fustiga con dureza, pero ya sabemos que la moral es intangible y cada cual tiene la suya. Tanto preocupó a nuestros antepasados el doble rasero o la doble vara de medir a la hora de discernir los conflictos, que a la Justicia se le representó con una venda en los ojos como símbolo de su supuesta imparcialidad y con una balanza en una mano como símbolo de equidad en sus decisiones. Pero la cabra siempre tira al monte y el ser humano, como buena cabra que es, suele pastar a sus anchas en las escarpadas peñas de sus propias contradicciones.

En tiempos de pandemia, como es el actual, cuando el miedo acecha y los problemas se incrementan, la imperfección humana saca a flote su peor cara -también saca su lado mejor, pero nos empeñamos siempre en sacar a la luz solo lo negativo-, recurriendo voluntaria o involuntariamente a cambiar de opinión cada vez que nos metemos las manos en las faltriqueras, que diría mi abuela.

Estos cambios de parecer yo los clasifico en "estados" o "ámbitos", según el momento del día o la situación concreta en que nos encontremos. Para cada estado o ámbito aplicamos nuestras distintas varas de medir según nos vaya interesando de forma particular, pues el interés general hace tiempo que desapareció de nuestro pensamiento. Y como para muestra bien vale un botón, imaginemos en este estado actual de la pandemia a un padre o a una madre de una familia normal con unos hijos en edad escolar. Y hagamos un recorrido a lo largo de un día en su vida para ir viendo los distintos raseros que se aplican en función del estado o ámbito en que se encuentren.

-Ámbito escolar: no se discute en ningún momento la presencialidad del alumnado en las aulas. Se exigen medidas de seguridad: distancia social, uso de mascarilla, grupos burbuja sin posibilidad de mezclarse, aseo de manos, parcelamiento del patio de recreo, limpieza e higienización de sillas, mesas, material escolar... Se critica, incluso, la aglomeración de padres y madres en la puerta del colegio, exigiendo al responsable del mismo su intervención también con los adultos, además de con los menores. Todo ello en pos de frenar los contagios por COVID19.

-Ámbito laboral: ese padre o madre que deja a su hijo-a en el colegio regresa a su casa a teletrabajar, pues considera de lo más normal que no deba asistir a su oficina, donde solo coincide con cuatro compañeros-as más de despacho, separados dos metros entre sí, para evitar contagiarse. Y critica duramente al mandamás de su Consejería porque se les obliga a asistir presencialmente a su trabajo dos días en semana. Tiene su teléfono desviado y, a veces, devuelve una llamada que no ha oído y se excusa con su interlocutor porque salió de casa a hacer la compra. ¿De compras en horario laboral? Pues sí.

-Ámbito social: ese mismo padre o madre recoge a su hijo-a del colegio, se lo lleva a casa, le da de comer, hace las tareas con él o ella y, para airearse un rato, lo saca al parque o a la plaza más cercanos a jugar con sus amigos, que muchas veces no son de su misma clase ni incluso de su mismo colegio. Pero es que los niños-as tienen que jugar... Comparten balón, bicicleta y patinete. Y la distancia social ya no importa porque están al aire libre y da igual. Además, los papás y mamás están charlando en una terraza tomando una cerveza: no pueden medir la distancia entre los pequeños.

-Ámbito político: el mismo padre o madre de marras critica duramente al gobierno por no saber atajar el aumento de contagios, exigiendo el endurecimiento de las medidas para ello. Pero luego llega un puente y critica también duramente al gobierno por haber confinado perimetralmente su pueblo o ciudad y no dejarlos salir libremente de turismo como quisieran. ¡Vaya estupidez la de estos políticos! ¡Como si fuésemos a llevar el virus allá donde vayamos!

-Ambito del hogar: esa misma familia ha tenido a un hijo-a confinado porque un compañero-a de clase dio positivo. ¡Valiente tontería! Si el niño-a no tiene síntomas y ni siquiera se acercó al positivo. Y se exige un permiso remunerado para el padre para que se quede al cuidado del chico, a pesar de que todo el mundo sabe que la madre está teletrabajando en casa. El confinamiento, por otra parte, es bastante suave. El niño-a entra y sale de su habitación cuando le da la gana y juega con su otro hermano, que al ser un contacto de un contacto, sigue yendo al colegio con normalidad.

Esto que relato no es fruto de mi imaginación ni de una versión sesgada de la realidad. Esto son experiencias que he vivido y que seguro que todo el mundo ha tenido en esta nueva normalidad en la que dicen que estamos inmersos. Aquí cada cual tiene su visión del asunto y, en consecuencia, la aplica a su día a día como le parece. Si tomamos distancia y observamos desde fuera, podría parecer que cada cual aplica su "subjetiva objetividad" a sus actos; aunque también, y aplicando otra vara de medir, podría tratarse de una "objetiva subjetividad". De lo que sí estoy seguro es que si Kant levantase la cabeza, además de su "Crítica de la razón pura" y de su "Crítica de la razón práctica", seguro que le faltaba tiempo para escribir una "Crítica de la razón veleidosa", porque es en lo que estamos inmersos, en una veleidad pandémica. Al fin y al cabo, no somos más que humanos y no somos inmunes a ninguna pandemia. 

3 comentarios:

  1. Tienes más razón que un santo... se está viviendo así en muchos coles...

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  2. Todo lo que cuentas es cierto, pero no se te ocurra ir a una administración pública sin cita previa que el funcionario de turno o el de seguridad de la puerta no te deja ni pasar, aunque luego esa misma persona se vaya a desayunar a una cafetería y allí se quite la mascarilla como si no hubiera pandemia. He de decir también que en mi trabajo sí que dejan entrar e ir al organismo correspondiente y allí es dónde te puedes encontrar de todo tipo de funcionario.

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A poco más de un año vista de la jubilación, hago memoria, analizo la evolución de la escuela a lo largo de los últimos treinta y cinco años...