lunes, 8 de febrero de 2021

El modelo de orientación en Infantil y Primaria


Bajan las aguas un tanto revueltas en el ámbito de la orientación en las escuelas. Sigue lloviendo. Y llueve sobre mojado, y no solo sobre la humedad de este año, sino sobre la de muchos anteriores.

Que el modelo actual de orientación escolar para los colegios, que la Consejería continúa manteniendo, no sirve, es desde hace años un secreto a voces. Está demodé, que dirían los franceses. Old fashioned lo calificarían los ingleses. A lo mejor, diciéndolo así en otros idiomas, nos entra el concepto más visualmente o se nos pega al oído e interiorizamos mejor lo que se pretende: que necesita un repaso, vamos.

La pandemia, que lo ha puesto todo patas arriba, no iba a olvidarse de sacar a relucir las carencias de un modelo orientador que desafina. Y no es porque no tenga buenos músicos, que los tiene, sino porque el mismo músico tiene que tocar varios instrumentos a la vez y, muchas veces, hasta de distinta familia y en escenarios diversos. 

Si el número de visitas a los centros de Educación Infantil y Primaria era irrisorio antes de la pandemia, ahora ya no encontramos  ni la risa ni el número.  Y es que un precepto básico para que cualquier orientador-a realice su trabajo de manera medianamente eficaz y rigurosa es que esté en los centros, establezca un contacto de manera presencial con el alumnado que debe evaluar u orientar, lo observe en su entorno escolar, le pase las pruebas oportunas, charle con el profesorado acerca de dicho alumnado y de sus problemas  curriculares, se entreviste con las familias para resolver dudas, hacerles propuestas, se involucre en el centro conociendo su currículum oculto, sus programas, sus proyectos, la forma de trabajar de esta o de aquella maestra... ¿Es esto posible asistiendo un día a la semana a los colegios o como mucho seis veces al mes? Claramente, la respuesta es no.

Pero si a ello le unimos el parón del confinamiento desde el mes de marzo a junio del curso pasado y la decisión de la Consejería de que los orientadores-as no visitaran los centros durante los meses de octubre y enero, entonces nos encontramos con que al modelo de orientación no sólo se le ven sus carencias, sino que se le ven hasta las costuras. El atraso acumulado de demandas de intervención es tal que no creo que se pueda poner al día en un tiempo, dado que las atrasadas no hay tiempo material para sacarlas adelante y seguirán entrando nuevas que se irán amontonando sobre las ya puestas en cola.

Se veía venir que el barco hacía agua, pero nadie nos quiso, ni nos quiere oír. Al fin y al cabo somos simples maestros de escuela dando la tabarra.  La cosa no pinta bien, esa es la realidad. Y si, además, cuando ya parecía que en febrero los orientadores volvían a la normalidad, se les racionan sus visitas a los centros a un máximo de dos semanales en total, pues entonces apaga y vámonos.

Lo siento, pero mi mente me provoca, y me hace imaginar a la persona que tomó la decisión de no dejar visitar más de dos días a los orientadores argumentando la propagación del coronavirus por los centros tirando unos dados sobre el tapete impoluto de una mesa: dos. Ha salido un dos: esos serán los días que se visitarán como máximo los centros por parte de los orientadores-as. Podía haber salido uno y hubiese sido peor. Más de dos no, pues el dado estaba trucado y no ofrecía más posibilidades. No, si al final vamos a tener que darnos por afortunados.

¿Para cuándo un estudio serio de cambio de modelo en la orientación escolar en la escuela? La sociedad ha cambiado mucho. Los niños con T.E.A. han aumentado exponencialmente -es una realidad contrastada con datos-; los que presentan TDAH ya no digamos -demasiados estímulos para unos cerebros en ciernes-; las dificultades de aprendizaje también han aumentado debido o no a la pandemia; los de altas capacidades también son un nutrido grupo... Y a todos hay que atender, evaluar y orientar. Y esto se hace en Infantil y Primaria, no en etapas superiores a las que ya llegan diagnosticados. Y para ello hay que estar en los centros. No nos vale con un día a la semana y, si cae en festivo, al cabo de quince días. En fin, trabajo hay. ¿Habrá recursos humanos y organizativos?

¿Continuará jugando la escuela en una categoría inferior en la liga de la orientación ad eternum?

Se podrá decir más alto, pero no más claro. Otra cosa es que se tenga voluntad para cambiar el modelo.

7 comentarios:

  1. Un/a orientador/a a cada ciclo de infantil, así va a conocer bien a los alumnos y sus familias. Los acuerdos cuanto antes, mejor. The sooner, the better, que dirían los ingleses, jejeje.

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  4. Demasiado suave diría yo... ¿y los centros a los que solo van una vez al mes? Imagina el nuestro que la orientadora ha ido sólo el mes de octubre y noviembre... pero también querer es poder, después de tres años de "mala suerte" (no voy a entrar en detalles del porqué) ella desde la distancia ha comenzado evaluaciones,entrevistas con padres y equipos docentes (para eso hemos conocido el famoso meet) y con suerte... a esos niños los podremos atender antes de finalizar este trimestre

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  5. Demasiado suave diría yo... ¿y los centros a los que solo van una vez al mes? Imagina el nuestro que la orientadora ha ido sólo el mes de octubre y noviembre... pero también querer es poder, después de tres años de "mala suerte" (no voy a entrar en detalles del porqué) ella desde la distancia ha comenzado evaluaciones,entrevistas con padres y equipos docentes (para eso hemos conocido el famoso meet) y con suerte... a esos niños los podremos atender antes de finalizar este trimestre

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  6. Mira las buenas canciones de esos buenos músicos que siguen sonando.
    Habrá tiempos mejores, deseo!!!
    Menos mal que hay programas del fondo social europeo que nos dotan de PTSC y maestros Plus....
    Suena bien, verdad????


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