Esto de la la vacuna está teniendo mucha mandanga entre los docentes. Puedo imaginar que es muy difícil localizar, citar y vacunar a tan ingente cantidad de personas en los plazos que se han puesto. De ahí nuestra comprensión y nuestro estoicismo en un principio esperando pacientemente que nos llegase el turno. Pero toda comprensión y estoicismo se agotan cuando se observa cómo va pasando el tiempo y muchos de los que somos considerados pertenecientes a profesiones esenciales seguimos sin ser vacunados. El argumento oficial es la suspensión de la campaña de vacunación con Astrazeneca -marca destinada antes a los que teníamos menos de sesenta años- debido a los efectos secundarios detectados. Y bien, temerosos de que nos pudiese tocar el temido trombo, aceptamos el parón con resignación. Sin embargo, de eso hace ya más de un mes y no hemos vuelto a tener noticias del asunto y algún plan B se deberá tener para seguir vacunándonos, digo yo. La respuesta que yo personalmente he recibido de la unidad COVID de Educación ha sido literalmente la siguiente:
Sí está activa la vacunación del grupo de edad comprendido entre los 60 y 69 años (nacidos entre 1952 y 1961, ambos incluidos), aunque dependiendo del área de salud y sus recursos se está priorizando a los nacidos entre 1956 y 1961 (ambos incluidos). Podemos comprobar que no es su caso, pues su fecha de nacimiento no está incluida entre las anteriores.
En cualquier caso, estamos en continuo contacto con las área de salud, encargadas de la vacunación y gestión del proceso para que una vez que sea posible reanudar la vacunación del personal esencial menor de 60 años, la tramitación de las incidencias sea lo más ágil posible".
A mí me parece genial la explicación, pero no puedo compartirla. Si estamos en el frente de batalla todos los días, sin mayor protección que una mascarilla, no se nos puede decir que "ajo y agua": que esperemos a ver qué pasa. Si alrededor del 80% de los docentes está ya vacunado, no se le puede decir al resto que ya le llegará el turno cuando proceda. ¿Cuándo acabe el curso?
Así no se nos puede tratar. Máxime cuando vemos a nuestro alrededor el mimo y la protección con los que se ha decidido tratar a otros colectivos que precisamente no se enfrentan diariamente al público en general como lo hacemos los maestros: se ha restringido el acceso a numerosos organismos oficiales de carácter administrativo; a la inmensa mayoría de esos administrativos se les ha permitido teletrabajar; algunos servicios educativos externos a los centros han estado sin acudir a los mismos una temporada durante el presente curso, cuando no algunos llevan más de un año sin visitarnos, estando muchos de sus integrantes ya debidamente vacunados, etc., etc. Y no digo yo que todas estas medidas no estén bien y que no haya que proteger a estos colectivos, que hay que hacerlo, pero esa protección choca frontalmente con la poca que se ha tenido con el cuerpo docente: en los centros educativos no solo recibimos a nuestro alumnado a diario, que es nuestro oficio, sino que también recibimos a las familias que vienen a entregar las solicitudes de las numerosas convocatorias que se han ido publicando durante el curso por parte de la Consejería de Educación, exponiéndonos al contagio. Pienso yo que si de verdad se nos hubiese querido proteger, algún mecanismo se podría haber inventado para evitar la entrega presencial de solicitudes, por poner un ejemplo. ¿A unos teletrabajo y a otros ajo y agua?

Tienes toda la razon
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