lunes, 22 de noviembre de 2021

Filosofía y COVID

Andan nuestros mandamases educativos enredados en disminuir el peso curricular -aún más del poco que ya tiene- del área de Filosofía en la E.S.O. y el Bachillerato. El asunto no es de ahora: ya viene de lejos. Poco a poco, el liberalismo se ha propuesto dejar de enseñar al alumnado todos aquellos saberes que, según su ideología, no sirven para producir algo que se traduzca en rendimiento económico. Y la han tomado con la Filosofía, amén de con otras disciplinas que ya hace tiempo que cayeron en desgracia según ese mismo criterio. 

Pero hete aquí que los mismos mandamases que niegan la mayor a la pobre Filosofía se están encontrando con la horma de su zapato debido, precisamente, a la falta de aplicación de aquella en los pronunciamientos de los poderes judiciales en lo tocante a las propuestas de restricciones de las autoridades ejecutivas en relación con la pandemia.

¿No queríais la Filosofía fuera del sistema educativo? Pues ya la tenéis fuera; ya no hay discusión filosófica; ya no hay razonamiento ético o moral; ya no hay interpretación del mundo... Y la justicia interpreta la ley con la frialdad que la caracteriza, siguiendo aquella lapidaria frase atribuida a monseñor Casaldáliga: "No tenéis ternura; solo tenéis justicia; por eso sois injustos". 

Viene esto a colación porque el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ha rechazado el pasaporte COVID para acceder al ocio nocturno, tal y como había propuesto el gobierno vasco para hacer frente al nuevo repunte de casos y evitar que los no vacunados pudieran acceder a los locales de ocio. Dice ese tribunal que, de aplicarse lo pretendido por el ejecutivo vasco, se vulnerarían derechos fundamentales individuales. Otras comunidades autónomas también están pensando proponer lo mismo en sus territorios: no sabemos si correrán la misma suerte con la justicia. También andan más o menos por los mismos derroteros en algunos países europeos, planteando restricciones, cuando no confinamientos en pos de garantizar la salud de la ciudadanía frente a la nueva ola COVID.

¿Acaso la prevalencia de la libertad individual sobre la colectiva no es un tema filosófico? ¿No es, acaso, la misma palabra libertad -tan manida últimamente- una cuestión que aborda la filosofía desde varios prismas? ¿Puede hacer el individuo, en el ejercicio de su libertad individual, lo que le venga en gana... o su libertad termina donde comienza la de los demás? ¿Podría explicar el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco por qué ve bien que a un individuo que cuadruplica la tasa de alcohol en sangre se le detenga y se le impida seguir conduciendo, pudiendo ir, incluso, a la cárcel? ¿No es por proteger a los demás conductores? ¿Por qué no se alega en este caso que la libertad del borracho de hacer lo que le venga en gana con su borrachera está por encima de la integridad física del resto de la población? ¿Acaso no es lo mismo o parecido a lo que ocurre con las restricciones individuales por COVID? Imagino que detrás de la exigencia del pasaporte COVID para acceder a salas de fiestas estará el evitar que un no vacunado entre en ellas y pueda contagiar con su posible gran carga vírica -si estuviera infectado- al resto de los asistentes. ¿No es eso proteger a la colectividad frente al individualismo de la libertad personal, "el soy, frente al somos"? Todas estas disquisiciones se trataban en clase de Filosofía hace unos años. Y muchos estudiantes aportábamos nuestra opinión al respecto, estableciéndose un debate ético, que era la pretensión del profesor. 

Claro que,  si los jueces que conforman el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ya tuvieron disminuidas sus horas de Filosofía cuando estudiaban en el instituto, mucho me temo que estas disquisiciones éticas y morales deben de estar fuera de su alcance. 

Una pena, la Filosofía se está convirtiendo en un boomerang que se está volviendo contra los mismos que quieren quitarla del medio de un plumazo. ¿No se darán cuenta que el mismo debate parlamentario de cualquier ley no es sino una discusión filosófica  sobre la conveniencia o no de redactarla y llevarla a efecto? Si los políticos de ahora y, por supuesto, los futuros, no tienen asentados unos mínimos principios filosóficos, ¿qué tipo de leyes van a poder redactar? 

La filosofía, tan importante, ahora y siempre. Tan denostada siempre y, ahora, más que nunca.

1 comentario:

  1. La Filosofía es peligrosa, Manolo. Cuanto menos se fomente el espíritu crítico y cuantas menos preguntas nos hagamos, más fácil lo tienen para convertir a los ciudadanos en libros en blanco sobre los que escribir lo que les interese.
    Así estamos y mucho peor estarán los que vienen detrás.

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