La maestra llegó al despacho de la directora con la cara mudada.
-Tenemos que hablar urgentemente -le dijo.
-Tú dirás -la animó la directora.
-A ver, esto de la vacunación en el colegio me trae de cabeza.Tengo una alumna de padres separados a la cual la madre la autoriza para ponerse la vacuna de la COVID, pero el padre me acaba de llamar y no quiere bajo ningún concepto que se le ponga, e incluso me ha amenazado con denunciarme si se la ponen. ¿Qué hago?
-Pues en ese caso... -dudó la directora-. Yo creo que es lo que diga el progenitor que tenga la custodia, pero claro, es una situación delicada... Lo tendremos que consultar con inspección.
-Y eso no es todo. He llamado a una de las dos familias que faltan por entregar la autorización y la madre me ha montado un número por teléfono: que si yo no soy nadie para recordarle nada, que si los estoy acosando para que vacunen a la niña... En fin, ¡vaya mañana que llevo! Yo no llamo a la segunda familia que falta... ¡A mí no me montan otro numerito por un asunto que no me compete!
-Mujer, cálmate; a ver, dame los nombres de los que faltan, que ya llamo yo. Y también resuelvo lo de los separados.
-Es que, de verdad... mañana vienen los sanitarios a vacunar y no se me pega la camisa al cuerpo. Ya sabes que tengo un alumno diabético y a una alumna multialérgica en clase. ¡Que no les pase nada!
-No te preocupes, que ya estaremos ahí para echar una mano.
-Sí, pero... ¿de quién es la responsabilidad? Esto es una cosa de las familias. Yo comprendo que aquí los pillen a todos juntos, pero es que... ¡vamos, menuda ocurrencia!
-Bueno, bueno, mañana saldremos de todo esto y dentro de nada nos iremos de vacaciones de Navidad.
-Sí, pero lo que me preocupa son los tres que no han autorizado. Que los demás van a saber que no se ponen la vacuna y ya verás como les den un poco de lado cuando volvamos de vacaciones y no quieran acercarse a ellos por no habérsela puesto: que si les hacen el vacío, que si eso es acoso, que si los están discriminando...
-No será para tanto, mujer. Ya resolveremos sobre la marcha.
-Tú lo ves todo muy sencillo, pero quien lidia a diario con ellos soy yo.
-Venga, que esto está "chupao". Bueno, tengo que dejarte porque otro compañero también quiere hablar conmigo e imagino que viene a lo mismo que tú.
El otro compañero, que estaba en la puerta del despacho y había oído la conversación, intervino de repente:
-¡Y tanto que quiero hablar contigo! Yo ni estoy a favor ni estoy en contra de que las pongan aquí, en el colegio, pero lo que digo es que yo necesito una o dos personas de apoyo por si se me marea alguno u otro se pone a llorar y me monta un número de que no quiere ponérsela. ¡Mira que algunos le tienen un miedo a la sangre y a las agujas que no las quieren ver ni en pintura!
-Hombre, cómo vamos a ponerle a cada clase una o dos maestras de apoyo para las vacunas...
-¡Pues, entonces, me niego a esto! ¡Que vengan los padres a ponérselas! O mejor aún. ¡Que vayan a ponérselas a otro lado, o aquí mismo, pero fuera del horario lectivo!
-¡Por favor, no nos volvamos locos! Que no va a pasar nada...
-Pero si es que nos dejamos meter todos los goles; si es que no protestamos por nada y así nos va... Solo nos falta parírselos y criárselos. Y encima gratis. Que a la administración esto le sale gratis. Que luego con salir en el periódico diciendo lo bien que lo hemos hecho tienen bastante. Así lo hago yo también. ¡Menudo morro! ¿Hacen acaso los políticos algo gratis? ¡Y los padres tan contentos! ¡Y que no les pase a ninguno nada, que además te echarán la culpa de todo! Que esto ya no es como cuando nos vacunaban a nosotros en la escuela, que la sociedad ha cambiado mucho y por un quítame allá esas pajas se te cae el pelo. ¡Pero mira como con los de Secundaria no se atreven! ¡Qué pronto les dijeron que se vacunaran antes de empezar las clases!
En eso que sonó el timbre que daba por terminado el recreo y la directora pudo por fin quitárselos de encima.
"¡A quién se le habrá ocurrido ponerles la vacuna en la escuela! ¡Qué cruz, Dios mío, qué cruz!" -suspiró. Tras cerrar un momento los ojos y respirar hondo, cogió de inmediato el teléfono y se puso a resolver los asuntos vacunales.
Y tanto que va a ser así.
ResponderEliminarEste año de villancicos nada, vacunas y más vacunas.😭😭
Otro marrón que nos vamos a comer y se quedan en la administración tan frescos!!!!
ResponderEliminarEs lógico que, entre tanto papanata negacionista, nos toque alguno de ellos como progenitores de nuestros alumnos y les dé por tocar las narices a los docentes o a la dirección, pero yo lo tengo claro clarinete: la vacunación en los centros educativos es una idea muy acertada. Siempre se ha hecho así por funcionalidad y jamás ha habido problema. Que los padres de ahora no son como los de antes, es cierto, pero también es cierto que en muchas ocasiones, nos anticipamos a los hechos y ponernos el parche antes de que salga el grano. Siempre sale un tonto a la plaza, pero eso no significa que la plaza esté llena de tontos.
ResponderEliminarAquí el auténtico problema es el tiempo de reacción tan escaso, que no permite margen de maniobra ninguno. Hoy se han dado las autorizaciones y comenzamos el miércoles.
Poder tener la posibilidad de "cambiar villancicos por vacunas" Me parece en realidad un privilegio. Que se lo cuenten a los padres de los niños del Tercer Mundo. Ya está bien de tonterías por una parte y de miedos por la otra. Es lo que hay que hacer ahora . Es el momento de la responsabilidad. Lo demás, huelga.
Pues no entiendo que el momento de la responsabilidad sea solo para la escuela y no lo sea para los institutos. En ellos se instó a vacunarse antes del inicio de las clases; podían haber esperado a que estas comenzaran y haber puesto las vacunas en ellos. Creo que en la escuela ya se ha hecho un esfuerzo considerable con la pandemia. La vacunación de los niños es responsabilidad de sus padres.
EliminarManolo, a los adolescentes comenzaron a ponerles las vacunas en agosto, cuando les tocaba según el calendario de vacunación del Ministerio de Sanidad. A los menores de 12 años no se les podía administrar la misma vacuna, que de hecho, ha sido aprobada hace escasos días. Yo le veo todo el sentido del mundo a que se trate de que los niños tengan al menos la primera dosis puesta antes de Navidad y creo acertadísimo que se haga en los centros escolares por múltiples razones, pero para no extenderme, la principal es una razón de funcionalidad. Creo además que esto podría entrar dentro de la Educación para la Salud, al igual que otras campañas, que tampoco se hacen en los institutos, como las de la fruta o los desayunos saludables.
ResponderEliminarPor último, las campañas de vacunación se han hecho en multitud de ocasiones en los colegios y no estábamos siquiera en medio de una pandemia. Yo las he vivido como alumna y como maestra. No entiendo la polémica.
Este es un debate, como muchos otros en los que la política interviene, en los que no nos vamos a poner de acuerdo. Podría argumentar muchas cosas en contra, pero para lo puedo resumir en una muy sencilla. Es un asunto de Derechos y Deberes, como casi todo en esta vida. El Derecho, como madre de asistir con mi hijo( igual que lo que hecho con mi hija de 13 años). Y por otro lado, NO ES MI DEBER, como maestra, sin entrar en más detalles.
EliminarComo siempre, queda al descubierto lo que somos el Cuerpo de Maestros para la Administración...cada uno que le coloque el calificativo que crea oportuno.