martes, 21 de diciembre de 2021

Doblegar la curva

 


"Hay que doblegar la curva". Es el mensaje que he escuchado en la radio de un mandamás autonómico ante la nueva ola de coronavirus. Yo, que estaba en la cocina en ese momento pelando unos langostinos para una paella, no se me ocurrió una imagen más gráfica de lo que quería decir el hombre. E hice una foto del langostino y le puse un texto y se la envié a un montón de contactos de WhatsApp para que se rieran un rato.
 
    Doblegar la curva, dice el hombre. ¿Cómo se hace eso? Si cada cual campa a sus anchas sin más restricciones que su propio miedo, y ni eso. 
 
    El presi "pimpollo" ha convocado a los presidentes autonómicos a una reunión a dos días de la Nochebuena -a buenas horas, mangas verdes-; reunión donde se va a hablar de todo menos de parar el virus: que si tú, que si yo. De esas reuniones ha cogido el Banco Santander su nuevo eslogan publicitario: "Porque tú, porque te. Porque tú no restringes porque no te da la gana". De esas reuniones salen también las propuestas más innovadoras para detectar el virus y poner a la ciudadanía a salvo: 
 
    Madrid ha propuesto el autoconfinamiento selectivo para aquellos que no detecten el leve amargor de la cerveza cuando estén saboreando con toda libertad una caña en Plaza Mayor.
 
    Extremadura, en su afán de vacunar a la población infantil en el entorno escolar, ha propuesto que, a la vuelta de las vacaciones, los padres y madres entren en los colegios a acompañar a sus vástagos en el acto vacunal: después de Navidad, cuando más contagios habrá, se mete a toda la comunidad educativa en el colegio y así ya terminan de contagiarse todos y entre vacuna y contagio, todos inmunizados. Mientras tanto, se suspenden las visitas de los familiares a los hospitales. Algo no cuadra.
 
   Los "indepes" catalanes han impuesto duras restricciones a sus ciudadanos y proponen que dichas restricciones se extiendan a todo el estado: pero... vamos a ver, ¿no decían que eran independientes y que no querían saber nada de España? ¿A qué viene ahora tanta preocupación por un país que no es el suyo? Esto no hay quien lo entienda.
 
   Muñeco convoca en Castilla y León elecciones autonómicas para el 13 de febrero, para que sus ciudadanos vayan a votar cuando la sexta ola esté en todo su auge o parte de él: es otra forma de inmunizar al rebaño, a través del voto.
 
    Muchas comunidades piden ahora una normativa común para todo el país, pues según ellas, "no puede haber diecisiete normativas diferentes". Sin embargo, cuando el estado de alarma, esas mismas comunidades querían que el gobierno dejase cuanto antes en sus manos el control tanto legislativo como ejecutivo de la pandemia porque no estaban de acuerdo con un mando único. Entonces, ¿en qué quedamos?
 
   Para evitar el contagio de sus sanitarios, las Consejerías de Sanidad de algunas comunidades autónomas les ha enviado una circular solicitándoles que no celebren comidas navideñas entre ellos, pues es tan importante su labor que no pueden permitirse el contagio, amén de no poder sustituirlos por falta de presupuesto: el resto de la población puede hacer lo que le venga en gana. No obstante, la "librecaña" los acusa de no trabajar lo suficiente en los Centros de Atención Primaria de su comunidad porque -dice- dedican parte de su horario laboral a colocar pancartas contra ella. Entonces, ¿en qué quedamos?, ¿son imprescindibles o son unos maltrabaja? Cualquiera sabe.
 
    Si el "pimpollo" se inhibe, las comunidades andan a la gresca y no llegan a acuerdos en torno a la pandemia, el "deslenguado" solo sabe atizar sin proponer nada, los ultra niegan el virus y la vacuna y el común de los mortales hace lo que le viene en gana, ¿no es esta una forma -eso sí, caiga quien caiga- de que el virus campe a sus anchas y consigamos más pronto que tarde la inmunidad de rebaño? A lo mejor es una estrategia sibilina y aún no nos hemos dado cuenta.
 
    Con este panorama, yo me pregunto: ¿se puede doblegar el langostino... digo la curva? Prefiero comérmelo; igual inmuniza, sobre todo si se chupa con fruición su cabeza, pues ahí tiene unas sustancias que, no está demostrado científicamente -la ciencia ya no importa-, pero que, vete tú a saber si no matan al bicho.

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