La Junta de Extremadura ha decidido dar de comer gratis a partir de enero de este año a todos los alumnos usuarios de los comedores escolares de los colegios extremeños. Según datos de la Consejería de Educación, se trata de más de 13.200 comensales, repartidos en unos 215 comedores escolares. Echando cuentas, y a casi 5 € cada menú, estamos hablando de unos 60.000 € diarios, 1.200.000 € al mes y de unos 12.000.000 € por curso escolar.
Me choca sobremanera esta decisión porque, en mi ignorancia tanto política como presupuestaria, no acabo de entender que sea necesario dar de comer gratis a la chavalería independientemente del poder adquisitivo de sus familias. Si los hijos de las familias más desfavorecidas ya tenían gratuidad en los comedores escolares, ¿qué necesidad había de hacer un esfuerzo presupuestario tan considerable para extender la gratuidad a aquellos que pueden perfectamente y sin esfuerzo pagar lo que cuesta un comedor escolar?
Lo entendería si muchas otras necesidades básicas de carácter general y social estuviesen cubiertas, tanto en materia educativa como de otra índole, pero me temo que ello no es así.
Por ejemplo, antes de la gratuidad del comedor, según lógica, y ciñéndonos al entorno educativo, estaría la gratuidad total de los libros de texto, cosa que hasta la fecha no existe en nuestra comunidad, sobre todo porque los libros tienen una vinculación más estrecha con el hecho educativo que el comer, pero también porque la gratuidad de los libros sería universal mientras que la de los comedores mucho me temo que se circunscribirá a la capacidad de los mismos, es decir, que no va a comer gratis todo el que quiera.
Al margen de estas consideraciones, y desde el respeto más absoluto a las decisiones de nuestros gobernantes, que para eso los elegimos, pero desde el derecho a disentir, hay otras que habría que hacer al calor de esta repentina generosidad gubernativa, verbigracia:
1.- ¿Somos de verdad tan ricos como para poder dar de comer gratis a todo el alumnado que lo solicite? Si es así, ¿cómo es posible que se escatime en profesorado para sustituciones, apoyo o desdobles y se tenga manga ancha con los menús escolares? No parece muy coherente. Y menos coherente parece que se descuiden aspectos esenciales en materia de sanidad y haya sin embargo dinero para dar de comer gratuitamente a hijos de los que tienen una abultada cuenta corriente.
2.- En los colegios llevamos pidiendo desde hace años la figura de un auxiliar administrativo para, entre otras muchas cosas, hacer más llevadera la gestión de las aulas matinales y de los comedores escolares, precisamente, pero siempre se nos dijo que no había dinero para tal menester. Ahora que parece que sí lo hay, se ha priorizado la universalización del refrigerio escolar a la atención administrativa de las escuelas, bastante cargada ya de por sí, lo cual me lleva a deducir que dinero siempre hubo, pero no se quiso emplear en ello. Y falta puedo asegurar que hace un auxiliar administrativo en los colegios.
3.- Se viene observando desde hace tiempo que "el café para todos" en materia de ayudas sociales o de impuestos no es una medida equitativa ni justa y que cada vez se tiende más tanto a la progresividad en materia fiscal en función del patrimonio personal como a los umbrales de renta a la hora de conceder ayudas o becas, las cuales se crearon para compensar las desigualdades sociales y favorecer el llamado ascensor social de las clases menos pudientes. Si fueron muy criticadas las llamadas "becas a los ricos" de la Comunidad de Madrid por dar ayudas a los que no lo necesitan, mucho me temo que esta medida bebe de las mismas fuentes.
4.- Si no se puede garantizar la gratuidad de todo el que quiera comer en un comedor escolar y esta se supedita a su capacidad, puede ocurrir que la medida sea tan falaz como discriminatoria, pues habrá que establecer un baremo para ocupar las plazas existentes, quedándose fuera alumnado de familias que necesiten de este servicio para la conciliación de la vida laboral de los progenitores, toda vez que la gratuidad ejercerá un efecto llamada tanto para el que necesita de este servicio como para el que nunca lo utilizó y ahora, al calor de lo gratis, solicita y consigue una plaza.
5.- ¿La gratuidad se hará extensible a los comedores escolares no gestionados por la Consejería de Educación, incluidos los de los colegios concertados y privados? Porque parecería un poco chocante que unos alumnos sí comieran gratis y otros no...
6.- ¿El alumnado de E.S.O. no tiene derecho a comer gratuitamente? Esta etapa también forma parte de la educación obligatoria. ¿Porque no haya comedores en los institutos se quedan sin esta prebenda? ¿O está prevista alguna compensación al respecto?
7.- Todas las ayudas de las que tengo conocimiento -igual se me escapa alguna- van ligadas al nivel de renta del núcleo familiar de los perceptores, llámense ayudas a la dependencia, becas universitarias, inmersiones lingüísticas en el extranjero, etc., etc. ¿Esta no es una ayuda? ¿Se trata de otra cosa? Explíquese, pues, de qué se trata.
8.- No sé si se pretende la gratuidad de los comedores escolares como una extensión de la gratuidad de la enseñanza, pero tanto los comedores escolares como las aulas matinales son servicios complementarios y, como su nombre indica, complementan a la enseñanza, pero no forman parte de ella, aunque tradicionalmente y de forma sibilina las autoridades educativas hayan endosado su gestión a los centros sin dotarlos de personal administrativo para ello ni aumentar el complemento económico de los equipos directivos, que son los que se ven obligados a gestionarlas.
Si fuera por este motivo, también habría que pagar la vestimenta, los uniformes y el calzado del alumnado y no parece que esto proceda. ¿O sí?
9.- ¿Es posible mantener presupuestariamente en el tiempo esta gratuidad digestiva, o después del atracón electoral se va a tener que echar mano de las sales de fruta en forma de que las familias vuelvan a pagar los comedores escolares por falta de presupuesto? No sería la primera vez que alguno de estos servicios complementarios -ya pasó con las aulas matinales- se ofrecen gratuitamente y después se vuelven a pagar en cuanto soplan vientos desfavorables para la economía.
10.- No me gustaría pensar que se trata de una vulgar medida electoralista, pero si no se hace un buen argumentario y una buena pedagogía de la misma, se diría que tiene toda la pinta.
A tenor de estas circunstancias, ¿podría decirse, pues, que estamos dando de comer al hambriento o derrochando en su alimento?

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