sábado, 9 de diciembre de 2023

El informe PISA

Andan por ahí circulando numerosas noticias que hablan de los resultados del último informe PISA, el cual no nos deja bien parados como país, según parece. A mí el acrónimo PISA me hace un poco de gracia, pues no puedo evitar asociarlo a otras palabras homófonas y establecer relaciones nada edificantes entre ellas y los resultados de dicho informe:

-Pisa es una ciudad italiana famosa por su torre inclinada que estuvo a punto de colapsar si no se hubieran reforzado sus cimientos, débiles y asentados en un subsuelo inestable. Algo parecido le ocurre a nuestro sistema educativo, solo que en este caso aún se están buscando sus cimientos, por lo que ni se sabe todavía cómo repararlos, de ahí nuestra continua inclinación en los resultados de las pruebas PISA. 

-Pizza -en español pronunciamos fonéticamente /pisa/-, es el plato favorito de los italianos.  La pizza es un plato hecho con un pan plano, habitualmente circular, que tradicionalmente se cubre con salsa de tomate y mozzarella y el cual admite la mezcla de una gran variedad de ingredientes de diferentes sabores y texturas según la creatividad de quien la hornee. Exactamente igual que nuestro sistema educativo, que es el resultado de ocho leyes educativas diferentes desde que tenemos democracia -algunas ni están completamente derogadas y son remiendos de otras anteriores-, las cuales se promulgan sin consenso y se sazonan a gusto de quien gobierne, por lo que, y según nos alertan los resultados, nuestra /PISA/ no nos sienta nada bien.

-Pisa también se denomina a estrujar las uvas con los pies para extraer su jugo para convertirlo en vino. Es un ritual que celebra la culminación de la cosecha y del trabajo de todo un año. La mecanización no ha impedido que el pisado de la uva se siga celebrando en toda España simbólicamente como señal del inicio de la nueva añada y de la humanización del proceso. Y es precisamente esa humanización la que le falta a nuestro sistema educativo, perdido entre entelequias políticas, paradigmas curriculares de difícil concreción y puesta en práctica y de inversiones multimillonarias en recursos digitales a ultranza en detrimento de los humanos, sin una evaluación seria de su adecuación a la transmisión del conocimiento: una especie de absolutismo pedagógico de "todo para el niño, pero sin el niño". Como para que el mosto de PISA dé buen vino, si pareciera que lo elaboráramos con los zapatos puestos.

-Pisa es una forma del verbo pisar. Si se pisa algo repetidamente o con mala fe, el verbo se transforma en pisotear. Y pisoteados andan en su dignidad muchos docentes que ven como cada día alumnos y familias les faltan al respeto sin ningún tipo de pudor, amparados por una administración educativa que ha decidido que al único al que hay que pedir responsabilidades en esto de la educación es al profesorado. Al parecer, las familias simplemente pasaban por allí.  Y quizás en ese pisoteo se encuentren algunas de las causas de los resultados de PISA.

-La pisa es también como vulgarmente se conoce al acto sexual entre animales, donde el macho "pisa" a la hembra para "cubrirla". Una expresión con tintes machistas considerada poco afortunada hoy en en día; aunque menos afortunada parece la expresión "jodienda", que también se utiliza para lo mismo. Y jodidos sí que parece que estamos a tenor de los resultados de PISA, que indican que hemos obtenido los peores de nuestra historia desde que esta prueba educativa comenzó a publicarse.

-Por último, PISA me trae a la memoria aquel cuplé de Sara Montiel que decía así:

                        "Pisa morena,
                        pisa con garbo
                        que un relicario,
                        que un relicario me voy a hacer..."

Y garbo, mucho garbo sí que nos va a hacer falta a la hora de pisar para caminar con buen tino y remontar los resultados de PISA.

1 comentario:

  1. MARIBEL LÓPEZ MÁRQUEZ10 de diciembre de 2023 a las 2:21

    Fantástico análisis, aunque a mí no me parece tan determinante una prueba hecha en un momento puntual como la burricie y la desidia educativa que llevamos décadas acumulando. Todo mientras a los docentes nos mantienen entretenidos con la digitalización, la gamificación, el "scape room", el "mindfulness" y sopotocientos proyectos a cuál más estrambóticos.
    Convertir la escuela en un circo o en un teatro de variedades para que salgan de ella sin saber hacer la "o" con un canuto y los profes, creyendo a ratos que existen los unicornios y la otra mitad del tiempo, amargados por tan triste cosecha para tan arduo esfuerzo.
    Pon a los peores frutos de la Ley Villar Palasí a hacer el PISA y ya verás como las puntuaciones suben como la espuma.

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