miércoles, 14 de febrero de 2024

La picha un lío

Con tantas noticias, tantas opiniones, tantos bulos, tantas medias verdades y tantas interpretaciones de las medias verdades y hasta de los propios bulos, ando un poco confuso últimamente. Al principio creía que era Alzheimer, pero ya sé que no, que lo que me ocurre es que mi cerebro no es capaz de digerir tanta gilipollez endémica y, para curarse en salud, ha creado un mecanismo de autoprotección consistente en distorsionar toda la información que me llega convirtiéndola en mera caricatura de la realidad, de tal modo que, cuando mi entendimiento intenta decodificar su significado, me descojono de risa ante tanto disparate y así no sufro tanto. 

Verbigracia:

Un gañán de una comunidad autónoma, de la que dice ser vicepresidente, sostiene que la sequía es provocada por las malas películas que produce el cine español porque en ellas no salen corridas de toros. Esa misma sequía es la que ha hecho que las naranjas de Mercadona ya no se produzcan en Valencia por falta de riego; ahora vienen de Sudáfrica sin papeles y, aunque saltan fácilmente la valla, no pueden llegar a los supermercados porque los agricultores españoles han cortado las carreteras porque no están de acuerdo con que Alberto Garzón fiche por una empresa que han creado unos cuantos exministros y que asesora sobre filetones de ternera sin control europeo procedentes de Marruecos. Los agricultores también protestan porque no acaban de entender quién pactó con quién el asunto de la amnistía catalana: si todos hablaron con el catalán en la intimidad, ¿cómo es posible que luego no les dejen cortar públicamente las carreteras españolas? Esto va a ser porque los tomates de los calcetines de los españoles son de peor calidad que los de los franceses, según la gabacha Ségolène Royale. A esta la vamos a tener que llevar ante ese juez imparcial que, a punto de jubilarse, intenta meter en chirona a los que elaboran las encuestas de las elecciones gallegas por querer influir en el resultado electoral a base de manipular deliberadamente los datos sin ser Tezanos. Esto no se puede consentir, pues va en contra de la libertad y las cañas que pregona cuando levita tras fumarse un canuto de cannabis medicinal esa gran pensadora madrileña que, últimamente, anda sembrada de tanta yerba. Esa yerba la necesita precisamente el ministro del interior, a ver si, bien colocado, se entera de una vez que las pateras de la Guardia Civil no pueden competir con las lanchas ultrarrápidas de los que traen más yerba, y no precisamente para las vacas catalanas, que se están quedando sin ella por falta de lluvia. Ante esto, el gobierno se está planteando traer agua en camiones desde la vecina Francia: los franceses primero tiran la fruta que transportan nuestros camiones y luego los hacen dar la vuelta llenos de agua para que el independentismo no muera de sed. ¡Y tan amigos!

Así, a vuelapluma, es lo que me sugiere la realidad que nos circunda que, como podéis ver, es la mar de divertida. Aunque para mar, el de las costas gallegas, con esas bolitas de plástico que aparecieron en sus playas y con las que los gobiernos central y autonómico se echaron una partida de canicas: el que ganara recogía las bolitas. Y en ello andan.

Del precio del aceite de oliva, mejor no hablar, pues anda por las nubes dada su escasez, la cual no se debe a otra cosa que a utilizar este oro líquido para engrasar los raíles del AVE extremeño para que se deslice más rápido ya que la alta velocidad electrificada ni está ni se le espera.  Pero para espera la de los pacientes que piden cita a un especialista en la Seguridad Social: no llegan a tiempo porque los tienen bloqueados los tractores de los agricultores mientras confeccionan la burocracia que les pide Europa por la P.A.C.: la cosa va para largo. 

Aunque lo que parece que va para largo es el romance que mantienen el presidente del gobierno, más conocido como el pimpollo, y la vicepresidenta gallega, en un intento de SUMAR voluntades para protegerse del metanol que les lanza el jefe de la oposición. Todos fueron a recoger pellets de plástico a Galicia, pero como no llevaban trajes adecuados, decidieron, ya que estaban allí, participar en la campaña electoral: un dechado de solidaridad.

Da la sensación que en esto de la gobernanza alguien ha puesto a las zorras a cuidar de las gallinas y así va la cosa: menos mal que una magnífica cantante nos representa en Eurovisión con una canción protesta sobre, precisamente, las zorras. Ahora bien, lo que realmente le olió a zorruno a más de uno fue el cartel que anuncia la Semana Santa sevillana de este año: al parecer enseñaba más diversidad de lo debido.

Y esta gran diversidad de cuerpos, mentes y almas es la que configura la charanga y la pandereta de nuestra tierra, que decía Machado, y no se quedó corto en su definición. La misma charanga y pandereta que hace que comulguemos con ruedas de molino sin que nos atragantemos y que, además, hagamos más o menos bien la digestión. Así, con esta digestión tan pesada, no es de extrañar que tenga hecha la picha un lío.

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