sábado, 25 de abril de 2020

La desescalada y otros términos de nuevo cuño


En esta etapa de la crisis sanitaria, la palabra que más se usa ahora es la de "desescalada". Ni siquiera estaba recogida en el diccionario de la R.A.E., la cual desaconsejó su uso en un principio, hasta que, al parecer, ha dado su brazo a torcer y, a regañadientes, lo ha dado por bueno. A mí, personalmente, no me gusta, pues la imagen que provoca en mi cabeza cuando la pronuncio es la de un enjambre de escaladores -todos nosotros- que llegan a una cumbre y, una vez allí, comienzan a bajar marcha atrás por la misma ladera que han subido, lentamente, estorbándose unos a otros en su torpe bajada. No me gusta por la sensación de lentitud que me sugiere: me imagino que un año o dos después de comenzar el descenso, aún quedan por bajar la mitad de los alpinistas. Me hubiese gustado más un término que me evocara un descenso rápido en tablas de snowboard y por la ladera contraria a la subida -para iniciar al otro lado una vida diferente a la que hemos llevado hasta ahora-, pero claro, seguro que me argumentan que eso es una locura, que no hay tablas suficientes para todos. Mejor bajar a seguir haciendo lo de antes en nuestra zona de confort, dirán otros.

En fin, al margen de ella, hay otras muchas palabras que hemos ido aprendiendo a lo largo de esta pesadilla. Por ejemplo, confinamiento, que ahora se usa con mucha soltura, pero que estoy seguro que más de uno no la había oído en su vida. Desde luego suena más refinado que encierro, que es en realidad a lo que estamos siendo sometidos. Por no hablar de las tan manidas tasas de letalidad y mortalidad, que tan pronto aprendo su diferencia, mi mente la olvida al instante porque ambas me suenan a muerte y a tristeza. También hemos aprendido lo que es un E.P.I. -busquen su significado en Internet-, tan insistentemente reclamados por los profesionales de la sanidad. Nos han hablado de análisis serológicos, cuando el común de los mortales solo creíamos que existían los de sangre y orina. Y, confesémoslo, la misma palabra coronavirus no la habíamos escuchado en la vida y ahora la tenemos hasta en la sopa. Si hasta muchos hemos sacado pecho presumiendo que somos tan doctos que dominamos el inglés porque conocemos de qué va lo de COVID19; y eso ya es para nota.

Y no sólo nuevas palabras hemos aprendido con esta crisis, sino que muchos oficios han tenido que reinventarse para adaptarse a ella. No tengo más que recordarles cómo las peluquerías han pasado de atender en sus locales a hacerlo a domicilio. Un buen ejemplo de ello es la peluquería "El Trasquilón", a la
que no me importa hacerle publicidad aquí. Pueden solicitar cita pulsando en su logotipo.

El gremio de los abogados se ha tenido también que reinventar, especializándose en divorcios y separaciones matrimoniales debido a los problemillas que surgen en la convivencia de la pareja tras tanto tiempo de reclusión en el hogar. Y tampoco me
importa recomendarles, si es su caso, a uno de los mejores abogados matrimonialistas de la ciudad, "Mangarto abogado". Pueden contactar con él haciendo clic en su tarjeta de visita.

Por no hablar de ese invento chino -que más pareciera patentado por Donald Trump- que aseguraba acabar

con el coronavirus a través de un insecticida. Todavía hay algunos que se siguen creyendo tal majadería. Por si acaso ustedes son de los que quieren probar, les dejo el enlace a la fábrica "El Coronín", que todavía lo fabrica.

Volviendo al principio: yo no sé cuándo va a comenzar la desescalada. Espero una señal del gobierno que indique su inicio. Propongo que sea una señal subliminal, acorde con los mensajes que se nos han ido dando en las diferentes comparecencias que ha habido. Por ejemplo, un corte de pelo y un arreglo de cejas de Fernando Simón anunciando su comienzo sería el mejor pistoletazo de salida. Seguro que lo entendería todo el mundo.


En fin, pequeñas anécdotas que nos deja esta crisis, las cuales esperemos poder contarlas algún día a nuestros descendientes, pues será señal de que la hemos superado.

Otros no tuvieron tanta suerte.

3 comentarios:

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