jueves, 23 de abril de 2020

Lío en el mundo del cómic



Cuando Roberto Alcázar, acompañado por su fiel Pedrín, intentó desenmascarar al Guerrero del Antifaz, en el mundo del cómic se produjo un tsunami que a punto estuvo de acabar con el género. Tuvo que intervenir el Capitán Trueno, el cual,

interrumpiendo un inusual descanso en la isla de Thule junto a su amada Sigrid, se vio obligado a dejarse caer por estas latitudes para convencer a Alcázar de que, de conseguir sus propósitos, generaría una crisis de repercusión nacional en la editorial Valenciana y, de paso, en todo el ámbito de la literatura infantil y juvenil: ¿dónde se había visto que un protagonista de un cómic interfiriera en la trama de otro título por mucho que tuvieran en común la editorial que los publicaba?; además, ¿cómo podría interpretarse que un agente de la Interpol del siglo XX sacara a la luz la identidad de todo un héroe de la Reconquista? Tan grave era el asunto, que hasta una editorial de la competencia se vio obligada a enviar a su más reputado espadachín a dialogar con el agente en cuestión. 
En un principio, Bruguera pensó derivar el problema a Jabato, que estaba en Iberia resolviendo unos asuntillos con los romanos, con la ayuda de sus inseparables Taurus y Fideo, pero descartó la idea porque sospechaban que la desafinada lira de Fideo de Mileto lo echaría todo a perder.



La broma llegó incluso a la 13, Rue del Percebe donde hasta la portera dejó de barrer por una vez el portal para comunicarle a todos los inquilinos el asunto de marras. Don Pantuflo también aleccionó al respecto a sus mellizos sin moverse de su mullido sillón, haciéndoles ver lo
inadecuado de las pretensiones del agente, los cuales olvidaron el discurso de su padre tan pronto como salieron a la calle e idearon la primera, pero no la última, de sus travesuras del día.

Afortunadamente todo terminó felizmente, pues bien es conocido el poder de persuasión de Trueno, sobre
todo si va acompañado de la capacidad de disuasión que tienen los músculos de su inseparable Goliath.
Por si acaso, en la muy remota posibilidad de que Trueno fallase en su empresa, la editorial había alertado a la T.I.A. para que tuviese operativos a sus dos agentes más reputados: Mortadelo y Filemón. No hizo falta su intervención, y así se lo hizo saber el Súper a la pareja a través de su 
zapatófono, el cual le jugó una mala pasada a la hora de cortar la comunicación, explotándole en todas las narices a consecuencia de un fallo en las conexiones del terminal que el profesor Bacterio no había detectado.

Incluso el Universo Marvel se prestó allende los mares a colaborar enviando a un equipo selecto de sus muchos superhéroes para atajar tamaña afrenta. 

La cosa fue tan sonada que llegó a oídos  del siempre despistado Rompetechos, que salió durante un momento de su habitual "torrija", y supo comunicar la noticia al hambriento Carpanta, con el que no pudo evitar chocar en la calle debido a su enorme miopía. Carpanta no
probó bocado en una semana tras escucharla. De él tuvo que apiadarse el botones Sacarino, alojándolo a escondidas en su hotel para saciar su inanición.

Ya ven el terremoto que puede ocasionar la injerencia del personaje de un cómic en asuntos que no le son propios. Y es que tenemos que releer muy bien los títulos aquí mencionados, rememorando el olor de nuestra infancia, para que no se nos mezclen los argumentos en nuestra memoria. ¿Nos atreveremos a ello? 

Leed, por favor, es la mejor manera de sobrellevar el encierro a que nos tiene sometido esta pandemia.

Feliz Día del Libro. O del cómic.


3 comentarios:

  1. ¡Bravo! A muchos no los conozco, pero aún queda mucho tiempo de confinamiento. ¡A leer se ha dicho!

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  2. ...somos la generación del TBO...
    ...cuántas pesetas he gastado yo para enterarme cómo iban El Capitán Trueno, El Jabato, Sacarino, Rompetechos, Mortadelo, Zipi y Zape, Carpanta... a resolver los problemas que en ocasiones se buscaban ellos mismos, para terminar leyendo esa 13 rue del percebe...
    Bonito homenaje a esa lectura tan bien ilustrada!!!

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  3. Prácticamente has formado un «Ministerio del tiempo. Por cierto, está a punto de volver.
    U

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