domingo, 3 de octubre de 2021

Engrase de puertas

 


El mantenedor está arrellanado en el suelo intentando manipular el gozne inferior de la puerta principal de entrada al edificio de la compañía. Suda ostensiblemente allí tumbado, a la altura de los pies de los demás, que pasan sin inmutarse sobre él, saltándolo, como si fuera un pequeño obstáculo en sus caminos. De vez en cuando se pone de pie y se aplica con el gozne superior, que tampoco va bien.

Lo llamaron esta misma mañana, exigiéndole personarse inmediatamente a primera hora para reparar la puerta de entrada. Como tiene contratada la exclusividad del mantenimiento del edificio principal de la compañía, no se pudo negar y tuvo que cancelar otros trabajos ya programados con otros clientes y acudir a lo que se le requería.

-¿Qué le ocurre a la puerta? -preguntó nada más llegar al conserje del edificio. Pero no fue el conserje quien le respondió. Esperándolo, en un segundo plano, pero cerca de la puerta, estaba nada más y nada menos que el director general de personal, quien fue el que lo informó puntualmente del asunto.

-La puerta lleva un tiempo que no gira bien. A veces cuesta mucho que gire; otras veces se queda atascada, impidiendo el acceso al edificio, y hay que aplicarse con fuerza para, de un buen empellón, intentar desatascarla, y ayer por la noche, concretamente, se quedó bloqueada y ya no va ni para un lado ni para otro. Todo el personal hemos tenido que entrar por una puerta de servicio que hay en un callejón lateral del edificio. La urgencia en llamarle ha sido porque hoy recibimos la visita de un nuevo e importante cargo de nuestra compañía, al cual no podemos darle tan mala impresión de la misma.

Y allá que el operario, con todo lujo de instrumental en su caja de herramientas, se dispuso al arreglo. En breve consiguió desbloquearla, permitiendo a partir de entonces el paso del personal, que comenzó a entrar y a salir por la puerta sin reparar en su presencia. Pero enseguida constató que, efectivamente, la puerta no iba bien. Habría que desmontar, limpiar de suciedad y engrasar los goznes a conciencia para tenerla a punto para la llegada del ilustre huésped.

Toda la mañana estuvo el mantenedor manipulando los goznes y aplicando ingentes cantidades de grasa mineral de la mejor calidad.

Al final de la mañana, tras repetidas comprobaciones, el mantenedor llamó al conserje para que, a su vez, avisara al director general de la compañía eléctrica para que se personase en la puerta principal y le diese el visto bueno de la reparación.

El director general entró y salió repetidamente por la puerta de la Compañía Eléctrica, asintiendo con la cabeza.

-Ahora sí, el nuevo vicepresidente de la compañía eléctrica, un cargo creado ex profeso para él por nuestro presidente, podrá entrar y salir sin ningún tipo de problemas por la gran puerta giratoria de nuestra compañía. Ese hombre merecía mucho más que ir de plató en plató de televisión como tertuliano. A partir de ahora tendrá un cargo acorde con sus capacidades. Además, muchos grandes prohombres de este país -mujeres menos, a ser posible- están destinados a atravesar estas puertas de aquí en adelante. Muchas gracias.

-A mandar -fue la lacónica respuesta del mantenedor sin entender de qué demonios estaba hablando el director general.

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