jueves, 3 de febrero de 2022

Un Reforma Laboral "a la extremeña"

Un buen "chocho" el que se ha montado en el Congreso a cuenta de la convalidación de la Reforma Laboral. A la de por sí ya mala educación de muchos diputados, que vociferan cual bárbaros e insultan a sus colegas de hemiciclo por un quítame allá esas pajas, dando una imagen patética de los que en teoría deberían dar ejemplo de urbanidad, ahora se le une el cachondeo a la hora de recontar los votos a favor y en contra de dicha Reforma. Evidentemente, el Congreso es un fiel reflejo de lo que ocurre en nuestra sociedad: somos chapuceros, barriobajeros, traidores, rastreros y hasta adolecemos de cierta torpeza en su más amplio sentido; y sus señorías no iban a ser menos. Ahí los tenemos, poniéndose a parir y diciendo blanco donde ayer dijeron negro sin sonrojarse lo más mínimo, según les vaya conviniendo a sus intereses electorales, que no a los intereses de los ciudadanos. ¡Menuda panda!

Ahora, que la votación de la Reforma Laboral ha sido para nota. Yo creo que es que estaba de salir pues el destino estaba escrito. Y, a pesar de los pesares, así ha sido, con un recuento kafkiano y el error incluido de un diputado que alega que él no se ha equivocado en el sentido de su voto, sino  que se trata de un error informático. Sí, y yo voy y me lo trago. Además, la presidenta se ha equivocado también en el recuento de votos, diciendo en un principio que la votación no convalidaba la Reforma Laboral, pasando al poco tiempo a corregirse a sí misma y dándola por convalidada. El cálculo mental parece no ser lo suyo: 166 votos presenciales + 9 votos telemáticos siempre fueron más que 169 + 5. No obstante, alguien con calculadora en mano -ya casi no sabemos calcular de cabeza- la sacó de su error. Lo que en un principio suscitó la ovación de la bancada de los noes a la reforma -tampoco saben sumar- terminó en el aplauso de la bancada de los síes, tras reponerse del susto inicial que les había dado la Presidenta de la Cámara -otros que tampoco controlan las sumas-. Una montaña rusa de emociones descontroladas, extrañeza, cabreo, incredulidad y mofa ciudadana y una imagen patética del Congreso de los Diputados.

Las habas estaban contadas y al gobierno le salían las cuentas. Con lo que no contaba era con el cambio de opinión de dos diputados díscolos que, no respetando la disciplina de voto para con su partido -están en su derecho, ellos sabrán- votaban lo contrario a lo que habían anunciado unas horas antes que votarían. Y a nadie se le escapa que la presión a la que han sido sometidos, las promesas que se les habrán hecho y las mamandurrias varias que habrá habido de por medio han tenido mucho que ver en su cambio de opinión. Porque tontos, como ustedes comprenderán, señores diputados, no somos.

El que debe estar buscando todavía su propio error es el diputado que se equivocó al emitir el voto. Su voto no sé si habrá sido más disputado que el del señor Cayo, pero desde luego sí que ha sido más decisivo. Creo que el errado diputado anduvo metiendo la mano en la fibra óptica que conecta su ordenador a Internet para intentar evitar que llegara a su destino. Pero fue en vano. Al final, la Reforma Laboral lleva acento extremeño. Será la primera vez que desde Extremadura se decide algo tan importante. Aunque haya sido por equivocación. ¡Qué más da! Y esta Reforma "a la extremeña" me recuerda aquel chiste del extremeño que llegó a una casa de citas pidiendo hacer el amor "a la extremeña", variedad que la chica que lo atendió definió como "es igual que siempre, solo que me ha dicho que cuando venda los guarros vendrá a pagarme".  Pues eso, que igual el diputado aún puede corregir su error después de vender los guarros. Aunque lo de los guarros mejor no tocarlo, que mira cómo han acabado en Lorca. 

¡Qué cruz!

3 comentarios:

  1. Menuda lacra tenemos con estos politicastros. Saldremos algún día de la bancocracia para aproximarnos a algo parecido a la Democracia?
    UTOPÍA.

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  2. Si no fuese porque en dicho esperpento de votación, quienes más se jugaban eran los trabajadores, la cosa sería de risa, pero resulta tremendo contemplar cómo la bancada de la derecha y de la ultraderecha chillona, aplaudía y festejaba el anuncio de la Presidenta de la Cámara antes de corregirse a sí misma. Que haya trabajadores que puedan votar a quienes les tiraron a los pies de los caballos con la reforma laboral de Rajoy dice bien poco de nuestra sociedad. Al igual que dice bien poco que todo el foco se haya puesto en el error del diputado cacereño del PP en lugar de ponerlo sobre los dos ínclito protagonistas de un nuevo tamayazo.
    Coincido con tu visión de que en realidad, el Congreso representa a la sociedad española tal como es y me enerva que seamos tan hipócritas que sólo queramos ver la paja en el ojo de los políticos y no veamos la viga en los nuestros.
    Lo ocurrido ayer en el Congreso,
    le hubiera dadado para escribir varias novelas.

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