jueves, 2 de junio de 2022

18 horas

"Algo debe de tener el vino cuando lo bendicen", dice el dicho popular. Y, efectivamente, así es: mucha gente lo bebe a diario y lo encuentra muy agradable al paladar, prefiriéndolo a otras bebidas.

Algo así debe ocurrirle a la Consejería de Educación con la Educación Secundaria: debe encontrarle un atractivo especial, pues esta etapa es la primera en recibir siempre -cuando no en exclusiva- las prebendas de la administración.

Ahora toca de nuevo volver a rebajar a dieciocho horas la carga lectiva que ya se rebajó en su día y que, debido a la crisis económica, se volvió a aumentar, y, cómo no, la rebaja solo afecta a Secundaria. Nunca nadie explicó el criterio de por qué solo se le disminuían horas semanales de docencia al profesorado de esta etapa unilateralmente, que ya de por sí impartía menos horas semanales que los maestros. Al parecer, se trató de una reivindicación sindical que se tuvo a bien concederse y punto. Pues muy bien... 

Hoy en día, en el que se nos piden Planes de Igualdad y Coordinación del Bienestar en todos los centros educativos, no parece muy coherente que dicha igualdad, además de entre hombres y mujeres, no exista también entre etapas educativas; la coherencia tampoco parece estar presente en lo tocante al bienestar docente según se pertenezca a un cuerpo o a otro.

Muchas perífrasis, metáforas y otras figuras retóricas con el objetivo de enredar y marear la perdiz en el papel, que todo lo aguanta, pero la figura que mejor explica esta desigualdad es el oxímoron: la Primaria será siempre la segunda, detrás de la Secundaria, que será siempre la primera. ¿Una cuestión de clases, de élites, de castas educativas? Doctores tiene la ley para interpretar este misterio, que al paso que va, ni el de la Santísima Trinidad.

Pues, y me da igual que me digan que me repito más que el gazpacho, ¿qué planes de igualdad, de bienestar, de nuevas tecnologías, de salud o de convivencia se van a desarrollar en centros que carecen de lo más básico, como son los conserjes, los administrativos, los informáticos, los orientadores a tiempo completo, los educadores sociales..., que sí que tienen, y por duplicado a veces, los centros de la etapa inmediatamente superior? Para más inri, a ellos se les rebajan las horas lectivas semanales y con el cuerpo de Maestros ni se ha planteado siquiera este hecho. Es más, hace años que los tutores de Secundaria cobran por serlo y no así los maestros, haciendo el mismo trabajo. Todo muy igualitario. 

Lo decía mi abuela: para exigir, hay que dar ejemplo. Y aquí, el único ejemplo que se repite año tras año es el de una iniquidad manifiesta entre etapas educativas que se perpetúa en el tiempo sin que nadie quiera ponerle remedio.

Dice un amigo mío que a Extremadura las mejoras vienen en ese tren rápido que no termina de arrancar y que por eso tardan tanto en llegar. Pues algo parecido nos ocurre en Primaria: que nos han puesto, sin preguntarnos, en la vía sin electrificar, y así no hay manera.

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