Por las vías extremeñas,
do pasan los trenes TALGO,
un AVE de bajos vuelos
aquí quiere abrirse paso;
por eso ha venido el rey,
el hijo del Campechano,
a darse un paseíto
y saludar a sus vasallos,
al tiempo que inaugura
un tren que es un engaño.
Las protestas son tan fuertes
que al buen rey ponen espanto:
el hijo del Campechano,
a darse un paseíto
y saludar a sus vasallos,
al tiempo que inaugura
un tren que es un engaño.
Las protestas son tan fuertes
que al buen rey ponen espanto:
—Por tontos nos tomas, Felipe;
por tontos, que no ciudadanos;
esto no es AVE ni de lejos,
más que ave es pajarraco;
ni la línea está terminada,
ni el tiempo se ha recortado;
un tren que circula a pedales
no hay motivo para inaugurarlo.
Ojalá se os pare en seco,
en mitad de cualquier llano;
y tengáis que salir por piernas,
por la vía caminando,
y probar así la medicina,
que otros ya hemos probado;
y que os recojan en burras,
que no en mulas ni en caballos;
así sabréis cómo es el tren
en el que llevamos viajando
hace más de medio siglo
los de estas villas y poblados.
Si tuvieseis corazón
no vendríais a inaugurarlo,
hasta que no estuviera de verdad
todo requetebién terminado:
llegar a Madrid en dos horas
sin averías ni retrasos.
Jurad que eso será así
y os recibiremos encantados
cuando vengáis otra vez
de nuevo a inaugurarlo.
por tontos, que no ciudadanos;
esto no es AVE ni de lejos,
más que ave es pajarraco;
ni la línea está terminada,
ni el tiempo se ha recortado;
un tren que circula a pedales
no hay motivo para inaugurarlo.
Ojalá se os pare en seco,
en mitad de cualquier llano;
y tengáis que salir por piernas,
por la vía caminando,
y probar así la medicina,
que otros ya hemos probado;
y que os recojan en burras,
que no en mulas ni en caballos;
así sabréis cómo es el tren
en el que llevamos viajando
hace más de medio siglo
los de estas villas y poblados.
Si tuvieseis corazón
no vendríais a inaugurarlo,
hasta que no estuviera de verdad
todo requetebién terminado:
llegar a Madrid en dos horas
sin averías ni retrasos.
Jurad que eso será así
y os recibiremos encantados
cuando vengáis otra vez
de nuevo a inaugurarlo.
La jura era tan fuerte,
que el rey se lo ha pensado;
hasta un asesor al oído
este consejo le ha dado:
—Haced la jura, Felipe,
no tengáis de esto cuidado,
que nunca fue rey traidor,
ni papa descomulgado.
El rey lo medita mucho,
el asunto no lo ve claro,
y tras un rato de cábalas,
al pueblo así ha hablado:
"Muy mal me conjuráis,
Muy mal me habéis conjurado,
AVE aquí no tendréis
hasta dos mil treinta y cuatro" .
Y así es como la historia
se repite con los años:
aquella vez fue con el Cid
y hoy es con estos tramos
de vía que no terminan
de estar bien terminados
para que pase un tren
digno y a buen paso.
Nos condenan al destierro,
como al Cid en tiempos lejanos:
Mal hacemos si con esto
seguimos estando callados.
que el rey se lo ha pensado;
hasta un asesor al oído
este consejo le ha dado:
—Haced la jura, Felipe,
no tengáis de esto cuidado,
que nunca fue rey traidor,
ni papa descomulgado.
El rey lo medita mucho,
el asunto no lo ve claro,
y tras un rato de cábalas,
al pueblo así ha hablado:
"Muy mal me conjuráis,
Muy mal me habéis conjurado,
AVE aquí no tendréis
hasta dos mil treinta y cuatro" .
Y así es como la historia
se repite con los años:
aquella vez fue con el Cid
y hoy es con estos tramos
de vía que no terminan
de estar bien terminados
para que pase un tren
digno y a buen paso.
Nos condenan al destierro,
como al Cid en tiempos lejanos:
Mal hacemos si con esto
seguimos estando callados.

Lo que se tiene que acer es salir a la calle y si tiene que arder algo que arda 🔥.........
ResponderEliminarComo siempre, en dictadura o en democracia, Extremadura la gran olvidada
ResponderEliminarNo es el rey el culpable de que los políticos hayan incumplido y no tengamos AVE.
ResponderEliminarY estoy segura de que si hubiera sido la auténtica inauguración del AVE, el Sr. Sánchez hubiera venido solo para recoger todos los honores y los aplausos por su maravillosa gestión.
«Al rey la hacienda y la vida
Eliminarse ha de dar, pero el honor
es patrimonio del alma,
y el alma sólo es de Dios...»