La directora, concentrada, firmaba los historiales académicos de sexto de Educación Primaria cuando una compañera golpeó con los nudillos la puerta entreabierta de su despacho.
-¿Adela, puedo hablar contigo un momento?
-Pasa, puedo escucharte mientras firmo estos historiales, que corren prisa.
-Pues verás, es que han salido los admitidos para las comisiones de servicio y veo que hay una compañera admitida para la coordinación de Librarium y esa coordinación la llevo yo desde hace unos años por ser también la coordinadora REBEX.
-Ya, pero es que tú eres definitiva en el centro y tu destino lo tienes asegurado. Sin embargo ella, al ser provisional, si no le firmo una coordinación de algún proyecto, se va a su destino, a más de cien kilómetros de aquí. Además, así tienes menos trabajo: tú te sigues encargando de REBEX y ella que asuma Librarium.
-Lo siento, pero no puedo estar de acuerdo; Librarium y REBEX van de la mano y creo que los debo llevar yo.
-Pues ya es tarde. Las comisiones de servicio ya están en marcha... Me lo tenías que haber dicho antes y no se la habría firmado... Eso sí, bajo tu responsabilidad. Que yo aquí ni pongo ni quito rey.
-Pero Adela, tú eres la directora, como que ni pones ni quitas rey... Además, cómo te lo iba a haber dicho antes si no me he enterado de nada hasta que se han publicado las comisiones. Si lo habéis hecho a mis espaldas.
-Eso sí que no, ¿eh? Yo os mandé un mensaje por Rayuela informándoos de que se había abierto el plazo para solicitar las comisiones; hasta ahí llega mi misión. Haber preguntado entonces.
-Creo que así no se hacen las cosas... pero, bueno, tú eres la directora.
-¿Y qué quieres que haga? Todos estos jóvenes de hoy en día no quieren estar a cientos de kilómetros de sus casas, vienen a mí implorándome una comisión de servicio y tú, ¿qué harías en mi lugar? No quiero problemas.
-Yo no soy la directora. Pero, en fin, que me gustaría estar enterada de cuándo otra compañera que no es del centro me quita una coordinación que llevo desempeñando varios años.
-Mujer, ¿qué más te da? Si, además, en el fondo, la vas a seguir llevando tú, porque ella no tiene ni idea. Os coordináis un poco, tú diriges el proyecto y ella suena en los papeles para poder quedarse en el centro. Hay que ser compañeros... Hoy por ti, mañana por mí.
-O sea, que me quita la coordinación, pero tengo que seguir haciendo el trabajo y, además, tengo que enseñarla. Y los puntos se los lleva ella. Pues sí que... Al menos le podías haber dado otra coordinación...
-Dime tú cuál. Si están todas cogidas.
-¿Todas? ¿Cuáles son todas?
-Pues eScholarium lo va a llevar Rocío, la tutora de Tercero A.
-¿eScholarium? -¿Desde cuándo estamos en eScholarium?
-Desde el próximo curso.
-Pero si nadie sabe nada...
-Bueno, algunos sí. Y, además, ¿para qué tanto saber? Dejad que los que lo llevan sepan lo que hay que hacer. Bueno, sigo: RadioEdu lo va a llevar de nuevo Rosa...
-Pero Adela, si no ha hecho nada en todo el año. Si era tutora de un Primero y no podía salir de su clase... Si las cuatro cuñas de radio que se han hecho las hemos hecho desde Biblioteca...
-Bueno, mujer, ya hará más el próximo año...¿Me vas a dejar que te cuente, que luego dices que no estás informada? Para la Sección Bilingüe hemos propuesto a Ana de coordinadora y, además, la plaza de Música la vamos a pedir también por bilingüe.
-¿Y la de Música qué hará?
-Le daremos una tutoría de Primaria, que está mal de las cuerdas vocales y está siempre quejándose; aquí estamos para facilitarle la vida a la gente. Sigo: el CITE lo llevará Jaime, el chico de la plaza extra de Inglés que cubre mis horas de dirección, el que tiene a su abuelo con Alzheimer y le echa una mano a su madre en sus cuidados. ¿No me dirás que no está justificada esa comisión...? Luego están los programas Conecta2 y Fluye...
-Adela, sinceramente, ¿tú crees que todos estos programas y proyectos son necesarios? ¿Y que cada año haya una rifa a ver quién se queda en el centro al curso siguiente? Si el año pasado Rosa y Antonio, que eran uña y carne, dejaron de hablarse porque Rosa maniobró a sus espaldas para quedarse con la coordinación de RadioEdu y a Antonio no le renovaron la comisión.
-Mujer, no nos podemos quedar atrás. Las familias, la sociedad es lo que nos piden. Proyectos y más proyectos.
-Pero si la mitad de ellos se quedan en agua de borrajas y cuando leemos sus memorias ponemos los ojos como platos porque la mitad de las cosas que cuentan nadie sabe cuándo ni quién las ha hecho...
-Estás tú hoy muy pesimista, ¿eh? Pues yo los veo por ahí, con sus cosas, con los niños, haciendo fotos y vídeos... Se les ve a todos tan felices... No podemos quedarnos atrás en los proyectos.
-Pero si tú no participas en ninguno...
-¡Estaría bueno! ¡Con todo lo que yo tengo que hacer!
-Bueno, pues sin acritud, ya que parece que esto de los proyectos es cosa de los de las comisiones de servicio, mejor será que busques a alguien para que lleve la biblioteca el próximo curso.
-Pero, mujer, ¿a quién busco yo a estas alturas para la biblioteca?
-Pues a alguien que tenga que cuidar a su perro, por ejemplo. Le das la coordinación de la biblioteca y así se queda aquí y puede cuidar del chucho. ¿No querrás que se lo deje a sus padres y se vaya a más de cien kilómetros, de alquiler, en una casa donde no permiten animales? ¿Para eso están las comisiones y estos proyectos, no? -preguntó la maestra retóricamente al tiempo que salía del despacho.
Pero la directora ya no la escuchaba: había vuelto a concentrarse en la firma de los historiales académicos.

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