jueves, 1 de diciembre de 2022

Dos horas para votar

Dos horas en horario lectivo ha dado la Consejería para votar en las próximas elecciones sindicales. Se pretende así incentivar, a la vez que facilitar, la participación en dicho proceso electoral. Pero son dos horas con trampa, pues a la vez que las concede, la Consejería exige que se garanticen los servicios de comedor y transporte escolar, así como también  la guarda y custodia durante dichas horas de aquellos alumnos cuyos padres así lo manifiesten. ¿Y cómo se garantizan los derechos de los que se ausentan del centro para ir a votar y ya no volver -el profesorado- con los de los que permanecen en el mismo porque tienen que comer o coger el transporte más tarde para volver a casa o, simplemente, porque sus padres no pueden o no quieren recogerlos antes de la hora habitual de salida -el alumnado-? Eso ya no lo dice la Consejería en sus instrucciones: que cada cual se apañe como pueda, especialmente los centros de Educación Infantil y Primaria, que son los que tienen al alumnado más dependiente madurativamente hablando, además de los referidos servicios, toda vez que Secundaria no tiene ninguno de ellos. 

Y vuelta a hacer una discriminación hacia el colectivo de Infantil y Primaria, y van...  Porque, ¿quién se queda con el alumnado de doce a dos en los centros de Infantil y Primaria? Eso no lo dice la instrucción, ni lo va a decir nunca. Porque el instructor sabe que los sufridos Equipos Directivos de Infantil y Primaria más algún buen maestro samaritano lidiará con la chiquillada hasta las dos de la tarde e irá a votar a posteriori, no disfrutando del derecho que muchos otros docentes sí tendrán. Es lo de siempre. Lo mismo pasa en las huelgas: "Hay que compatibilizar el derecho a la educación de los menores con el derecho de los docentes a la huelga y bla, bla, bla..." Muy buenas palabras cargadas de muy buenas intenciones, pero ¿cómo se hace esto? ¿Cómo se compatibiliza el derecho a la educación del que viene al centro con el derecho a votar o a hacer huelga del que no está en el centro? Me parece que por mucha demagogia que se haga -porque se trata sencilla y llanamente de eso- el asunto no cuadra. 

Lo más sorprendente es que una cosa que lleva ocurriendo más de treinta años -disponer de dos horas para votar al mismo tiempo que hay que hacer de guardería- sea ahora cuando cause sorpresa e indignación entre algunos sindicatos educativos, que han elevado protesta a la Consejería. ¿Hasta ahora no se han dado cuenta de que algo chirriaba? Esto lo llevan padeciendo y reclamando todo este tiempo los miembros de Equipos Directivos de Educación Infantil y Primaria: ¿o es que ha cambiado algo la normativa de treinta años para acá en lo referente a huelgas o elecciones sindicales? En definitiva, no parece muy justo que, aunque sea una minoría y un derecho sin mucha importancia, unos maestros y maestras se queden sin disfrutar, por el mero hecho de pertenecer a un Equipo Directivo, lo que la mayoría sí disfruta. La Consejería debería ser sensible a garantizar los derechos de todo el colectivo sin excepciones y sin letra pequeña, pues no se puede alardear de compatibilizar derechos cuando se sabe de sobra que hay unos agraviados que no los tienen. Dichos agraviados, qué puñetera casualidad, pertenecen siempre a la misma etapa educativa, esa que además de tener que quedarse con el alumnado de doce a dos, también carece de conserjes, de auxiliares administrativos, de administradores de redes, de orientadores a tiempo completo, de educadores sociales...

Como predicar en el desierto.

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